Opinión

¿Una Constitución sin legitimidad?

 
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CDMX. (www.agu.df.gob.mx)

La reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el pasado 29 de enero le otorga a la Ciudad de México autonomía en todo lo concerniente a su régimen interior y a su organización política y administrativa.

Los aspectos más importantes de dicha reforma ya se han mencionado, pero destaco el relativo a que la Ciudad de México tendrá su propia Constitución Política, y para ello se conformará una Asamblea Constituyente compuesta por 100 diputados (sin remuneración alguna), 60 de ellos elegidos según el principio de representación proporcional mismos que ya fueron elegidos, y los 40 restantes elegidos de la siguiente manera: 14 senadores y 14 diputados designados por el voto de las dos terceras partes de los miembros presentes de su Cámara respectiva, a propuesta de su Junta de Coordinación Política (seguirán ejerciendo su cargo), seis designados por el presidente de la República y seis designados por el jefe de Gobierno del Distrito Federal.

El 60% de la Asamblea ya fue elegido el pasado 5 de junio por tan sólo el 28.5% de la lista nominal, y el resultado según el cómputo distrital quedó como sigue: 22 lugares en la Constituyente serán para Morena, 19 para el PRD, 7 para el PAN, 5 para el PRI, para el PES y Panal 2 a cada uno, y MC, PVEM y un candidato independiente tendrán un lugar.

Una Constitución es la ley fundamental de un Estado, en este caso, la Ciudad de México tendrá una ley fundamental en la que se establezcan derechos y libertades, delimitando poderes e instituciones de su organización política, así como mecanismos de participación y representación. La Ciudad de México tendrá la oportunidad de normar relaciones sociales entre sus individuos, y nuestros representantes llevan el 60% de ellos la legitimidad de tan sólo el 28% de los capitalinos, y el resto de representantes fue definido por poderes ya constituidos, pero el problema, es que esos poderes no tienen la confianza ciudadana y su legitimidad y aprobación no es mucho mayor que el 28% en promedio.

Si bien en el Derecho constitucional, las Constituciones pueden diferenciarse de acuerdo a su origen político, es decir pueden ser otorgadas, impuestas, pactadas, o aprobadas por voluntad de la soberanía popular; en México se votó por una Asamblea Constituyente la cual basada en nuestra democracia representativa y previa iniciativa del jefe de Gobierno (quien a su vez nombró a un grupo de “notables” quienes se están encargando del proyecto), habría de otorgarle legitimidad.

La preocupación por la legitimidad y la fragmentación de la Constituyente son aspectos que merman el nacimiento de la Ciudad de México, preocupan en un país (sin que sea un problema exclusivo) en donde la crisis de representación amenaza a nuestra propia democracia.

La participación ciudadana a través de la opinión pública, y a través del voto muestra por decirlo así, poco interés en la Constitución Política; a pesar de que el costo de la elección para la Asamblea Constituyente fue según cifras del INE, la cantidad exacta de 90 millones 865 mil 429.92 pesos en prerrogativas para las campañas de los partidos políticos y los candidatos independientes y poco más de 400 mil impactos publicitarios para las intercampañas y campañas de nueve organizaciones partidistas y los aspirantes independientes, ¿qué fue lo que falló entonces?

Cada partido político recibió, también de acuerdo a datos proporcionados por el INE: 10 millones 149 mil 877.14 pesos, y cada uno de los 11 candidatos independientes 14 millones 983 mil 15.14 pesos sólo para campañas, omito otras prerrogativas y gastos de intercampaña ¿recordamos alguna?

Seguimos, un total de 300 mil 960 anuncios para los nueve partidos y los 21 candidatos independientes y 51 mil 390 para las autoridades electorales ¿Y sólo 3 de cada 10 capitalinos inscritos en la lista nominal decidió votar, es decir cerca de 2 millones de alrededor de 7.5 millones? se instalaron 12 mil 789 casillas, se capacitó a 89 mil 486 funcionarios de casillas, se acreditaron 257 observadores electorales y a 237 agrupaciones de observación electoral: los partidos acreditaron a 84 mil 481 representantes ante las mesas directivas de casilla ¿Para qué?

Pues para esperar que los electos para la Asamblea Constituyente lleguen a acuerdos y consensos después de una discusión abierta y responsable, para que así los ciudadanos de la Ciudad de México tengan por fin una Constitución, pero ¿qué tan legítima?

Twitter:@SamuelAguilarS

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