Opinión

Una combinación explosiva en 2018

 
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Explosivo. (Especial)

Hay un escenario que pocos quisieran que ocurriera pero que no es imposible que se presente, y más vale que estemos conscientes de ello.

Imagine que ocurre lo siguiente en los primeros meses de 2018: Estados Unidos anuncia que se retira del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCAN); la Reserva Federal eleva sus tasas de interés más rápido de lo previsto; el Congreso de EU aprueba la propuesta fiscal de Trump y baja sus tasas impositivas; se presenta una situación de incertidumbre política por la posibilidad del triunfo de López Obrador en las elecciones del 1 de julio.

Como siempre, la variable de ajuste ante la circunstancia de un futuro incierto seguramente sería el tipo de cambio.

¿Cómo hacer frente a esta combinación de posibles hechos?

Respecto a un futuro inmediato sin el TLCAN, la medicina es el plan B, de lo que le he comentado en textos anteriores.

Uno de los ingredientes más importantes de éste sería la adecuada comunicación.

Reitero lo dicho. A México le conviene seguir en el Tratado, no sólo por razones estrictamente comerciales, sino por la certidumbre de mediano plazo que ofreció desde que comenzó.

No basta con señalar que nuestro comercio se va a regir con base en las reglas de la Organización Mundial de Comercio, es necesario poner en un solo documento un conjunto de medidas para dar a los inversionistas certidumbre de mediano plazo (como la existencia de seguros y garantías para las inversiones) además de establecer claramente las opciones de abasto en materia de productos e insumos críticos, y las posibilidades de acceso a nuevos mercados.

Respecto al tema de las tasas de interés en Estados Unidos, la única defensa es seguir haciendo la tarea de estabilización con eficacia, con objeto de que México ofrezca mayor resistencia ante una corrida de capitales.

Es también el caso del efecto de atracción a las inversiones que podría ofrecer la economía norteamericana con un régimen fiscal más atractivo para personas físicas y empresas.

México difícilmente podría bajar las tasas sin crear un escenario de más déficit en el corto plazo.

Por esa razón, el Paquete Económico que habrá de aprobarse a más tardar el 15 de noviembre debe apostar fuerte por la estabilización, y también debe resolverse en ese mes la sucesión de Agustín Carstens.

Lo más complejo en esta mezcla de posibles hechos es la incertidumbre política.

En este caso, lo deseable es que los candidatos presidenciales que finalmente contiendan acuerden, en primera instancia, un reconocimiento de los resultados. Especialmente AMLO que, en el pasado, ya los repudió.

Y que, al menos los que tienen posibilidad de ganar (otra vez, AMLO, más que nadie) se comprometan a que van a desarrollar una política económica con disciplina en las finanzas públicas y amigable con las inversiones.

Quizá con todos esos mecanismos de defensa se logre neutralizar los riesgos.

Desde luego que lo mejor es que el Tratado siguiera; que las tasas subieran de modo muy gradual; que no pasara la propuesta fiscal de Trump y que se perfilara el triunfo de un candidato presidencial que ofrezca certidumbre.

Pero, así como uno se prepara para los desastres naturales asumiendo que pueden ocurrir, aunque no nos gusten, también hay que prepararse para los desastres económicos, aunque lo mejor es tratar de evitarlos.

Twitter: @E_Q_

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