Opinión

¿Una 'chela'? Hacienda y los millennial se unen al fin

 
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Cerveza. (Bloomberg)

La Colonia Roma tuvo otra personalidad. Durante los setenta y ochenta en los patios de sus casonas porfirianas, los veinteañeros estiraban el brazo y algún caballero les extendía una “cuba”.

Un montón de hielos bañados con una empalagosa mezcla de Coca Cola con Bacardí que lubricaba fiestas ambientadas con música de los Bee Gees o de Juan Gabriel, cuya estridencia emitía un tocadiscos de madera.

Hoy no hay tocadiscos y es difícil ver Coca-Cola con Bacardí. La cuba no es lo que identifica a los millennials que hacen fila en la barra, en el súper o en el Oxxo.

Quizá termine con mezcales, pero una fiesta se abre con una cerveza y Miguel Messmacher observa con atención el ajuste. Él ve por los ingresos en la Secretaría de Hacienda.

La “chela” rinde frutos en materia impositiva. Entre otros gravámenes, es cargada con un impuesto del 26.5 por ciento de IEPS o Impuesto Especial sobre Producción y Servicios… cargo que para fines del quehacer impositivo ya casi desbanca a los cigarros.

“México tuvo otro gran trimestre, con ingresos creciendo a doble dígito”, expuso al cierre del mes pasado Carlos Alves de Brito, líder de AB Inbev, en una plática con analistas.

Él ve por las marcas Corona, Modelo, Victoria y las extranjeras Budweiser, Stella Artois y Michelob Ultra. Brito dice que México está listo para las cervezas premium y van por ese mercado.

Es apetitoso el pastel. Este 2017 unos 2 millones de personas cumplen 18 años. Considerando que en el país se mueren unos 600 mil individuos anualmente, hay un saldo de más o menos millón y medio de nuevos potenciales bebedores legales de ese líquido ambarino.

En Hacienda también notan que las cosas, al menos en materia de cerveza, prosperan.

De enero a septiembre, ya cobró 27 mil 100 millones de pesos sólo de IEPS a esta bebida. Todavía no empiezan las posadas, pero la cifra ya supera por 2 mil millones lo que esperaba el gobierno recibir durante los primeros 9 meses del año.

En 2016, Hacienda cobró por cervezas 31 mil 887 millones de pesos. Un promedio simple entrega la sentencia: unos 400 pesos por año extrae a cada individuo en edad legal de beber en este país. Sólo por la vía de la cerveza.

En 2012 cobró 22 mil millones de pesos por el mismo concepto. Es un aumento del 40 por ciento en menos de lo que pasa un sexenio. Muy conveniente para un presidente que se comprometió a no aumentar los impuestos.

Dimensionemos. La cerveza concede a Hacienda un ingreso de más del doble de aquel que reporta todo el conjunto de los otros alcoholes vía IEPS y este ingreso equivale prácticamente a lo mismo que los polémicos impuestos a la comida chatarra y a las bebidas saborizadas.

Se presta para argüende, pero hay que ver la seriedad del asunto: México es una potencia en producción de cerveza que en 2016 rebasó a Alemania en volúmenes de ventas globales.

Tanto AB Inbev que compró al Grupo Modelo, como Heineken que controla Cervecería Cuauhtémoc Moctezuma, aprovechan su poder de distribución y de creación de marcas para fortalecer aquellas que en el extranjero pocos conocían. Así, AB Inbev empuja Modelo Especial, por ejemplo, y de Corona, en China mete y mete contenedores repletos. Lo mismo que Heineken, que se da vuelo con Dos Equis, Modelo Especial y con Tecate.

Hay un montón de cerveceras artesanales nacionales que podrían subirse al tren, si el gobierno aprovecha parte del IEPS para promover su producción de algún modo.

La veta está abierta. Aquí, tres generaciones abundantes: los X, los millennialls y los miembros de la generación Z beberán cerveza como nunca en este país. En el extranjero apenas empieza la demanda en masa por las cervezas nacionales adicionales a la Corona.

Tres gigantes: AB Inbev, Constellation Brands y Heineken, constuyen y renuevan fábricas mexicanas, lo mismo en Coahuila, en Chihuahua, que en Yucatán. Hacienda sólo puede esperar más ingresos por esta vía y el resto de la gente bien haría en buscar un propósito en este negocio con futuro.

Twitter: @ruiztorre

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