Opinión

Un voto (es un decir) por Carmen Salinas

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Carmen Salinas

Debo confesar que no entiendo el alboroto ante la candidatura que el PRI le ha ofrecido a Carmen Salinas.

Carmen Salinas es una actriz famosa. Que sepamos, no ha robado. Que sepamos, vive acorde con sus medios. Que sepamos, cumple con lo que la ley exige para aspirar a una diputación. Entonces, si sumamos la fama que ha obtenido en el cine, la televisión y el teatro a la aparente carencia de “negativos”, resulta que la señora tiene un buen perfil de cara a una campaña electoral.

Ahora, si el PRI la nominó para robar cámara, para jalar la marca de ciertos sectores progres, a sabiendas de que esos grupos pondrían el grito en el cielo de las redes sociales, gastando en ello tiempo en vez de ponerse a escudriñar otros candidatos, entonces de nueva cuenta el partidazo habría dado una muestra de oficio político.

Sigan criticando a la Salinas, vengan los memes y las gracejadas, chin chin al que no se sume al bullying contra la popular, y populachera, actriz. Mientras tanto, los partidos, no sólo el PRI, ponen candidatos que sí deberían hacernos pensar qué tipo de democracia estamos construyendo.

El 20 de febrero EL FINANCIERO publicó una nota titulada “Clanes familiares toman seis delegaciones”. Revísenla y pregúntense qué será más preocupante: la candidatura de Carmen Salinas, que sería una entre 500 integrantes de la Cámara, o que algunas familias hayan convertido a las delegaciones capitalinas en sus feudos.

En Iztacalco, en Gustavo A. Madero, en Venustiano Carranza, parejas y hermanos se intercambian la silla delegacional. Sobre Iztacalco, esto dice la nota ya citada: “La jefa delegacional con licencia, Elizabeth Mateos, se encuentra en precampaña para obtener la candidatura a diputada local, mientras su pareja sentimental, Carlos Estrada, contiende por la candidatura a ocupar el cargo de Mateos. La pareja ha sido acusada de abusar de su poder: ella enfrenta acusaciones por pedir un porcentaje del sueldo a sus colaboradores. El pasado 30 de enero, EL FINANCIERO publicó que la pareja mantiene en la nómina delegacional “a padres, hermanos y cuñados”.

Pero no es tan fácil, tampoco tan redituable en clics, criticar en las redes sociales a esos perredistas locales como sí lo es el hacer escarnio de Carmen Salinas. Ya se sabe que la gente prefiere recurrir a chistes que se cuentan solos.

Lo mismo se puede decir con respecto a los priistas. Preferible que la tribuna se entretenga con la actriz de Aventurera a que repare en el hecho de que el poder de Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, defenestrado líder tricolor en el DF, está más que vigente en la capital, dadas las candidaturas que su grupo ha recibido.

Los del PAN mostraron oficio al destapar hace mes y medio a sus candidatos a diputados. Hoy ni quién hable de Cecilia Romero. Porque si de Carmen Salinas hay duda sobre cuán poco hará en la Cámara, ya sabemos de lo que no es capaz la panista, que demostró sus límites en el Instituto Nacional de Migración. Y con todo y eso será diputada.

En fin, son tiempos electorales. Los partidos harán lo que sea para afianzar sus posiciones. Hasta decir cosas como la que contestó César Camacho, líder nacional del PRI, a Pepe Cárdenas cuando el periodista le preguntó qué aportaba Carmen Salinas a la Cámara de Diputados: “defenderá los intereses del pueblo sin cortapisas ni triangulaciones”. ¿O sea que los otros no?

Twitter: @SalCamarena

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