Opinión

Un trimestre que puede ser augurio

 
1
 

 

  [El convenio del crudo WTI para entrega en febrero perdió 53 centavos de dólar para cerrar en 93.43 dólares el barril./Bloomberg] 

Terminamos hoy uno de los trimestres más complicados en materia financiera desde la crisis de 2009.

En el penúltimo día, el dólar se cotizó frente al peso 8.8 por ciento por arriba del nivel con el que cerró el segundo trimestre.

En este mismo trimestre, el Índice de Precios y Cotizaciones de la Bolsa Mexicana de Valores descendió en 6.6 por ciento.

Pero estos efectos sobre las variables financieras en México sólo proyectan lo que pasó en el mundo, en otros lugares con mucho mayor intensidad.

El real brasileño se devaluó en más de 30 por ciento en estos tres meses y el rublo ruso 20 por ciento.

Los índices Nasdaq y Dow Jones cayeron aproximadamente 9.0 por ciento en el trimestre. El desplome de la bolsa de Shanghái fue de casi 29 por ciento.

El precio del petróleo retrocedió en 25 por ciento durante el mismo lapso.

No le pongo ya más casos de lo que el tercer trimestre trajo consigo, pero el hecho es que hay un fuerte desorden en los mercados financieros en el mundo, motivado principalmente por dos factores: por la crisis bursátil de China y por la incertidumbre respecto a la fecha y las consecuencias del inicio del ciclo alcista de las tasas de interés en Estados Unidos.

El efecto de la caída de las bolsas es más relevante de lo que a veces se cree. La pérdida de valor del NYSE en el trimestre fue de alrededor de un billón 730 mil millones de dólares. En la bolsa de Shanghái, de un billón 366 mil millones de dólares.

Es decir, sólo en estos dos mercados la pérdida es de alrededor de 3.1 billones (trillions) de dólares.

En la medida en que en Estados Unidos o China hay millones de accionistas, la pérdida de valor de sus activos empobrece a los inversionistas y eventualmente este hecho conduce a una reducción de la demanda de crédito o de consumo. Es el llamado “efecto riqueza”.

En México lo sentimos mucho menos pues hay menos de 200 mil personas que invierten directamente en el mercado accionario.

La Reserva Federal de Estados Unidos ha contribuido a la inestabilidad por los titubeos que ha tenido y la señales contradictorias que ha enviado.

El hecho es que el tercer trimestre de este año ha revivido el clima de volatilidad financiera y no parece que el cuarto trimestre vaya a ser mucho mejor.

Hace un par de días le comentábamos en este espacio del efecto que ya tuvo en México este clima, con la caída de 6.8 por ciento (a tasa anual) de las exportaciones del país.

Hay que ser claros: a escala mundial, no se ha superado la crisis que estalló en 2008-2009. Hoy todavía estamos padeciendo algunas de sus secuelas.

Y este entorno no va a desaparecer.

México ha resistido un poco mejor que otros por el vigor de su mercado interno. Sin embargo, el ritmo de generación de empleo formal (4.5 por ciento) y el crecimiento del salario real (de poco menos de 2.0 por ciento) difícilmente van a sostenerse a esos niveles en 2016.

El trimestre que hoy concluye es una muestra de lo que el entorno nos depara para los siguientes meses.

Así que más vale que familias, empresas y gobiernos estemos preparados.

Con todo, para el mediano plazo las cosas pintan mejores. De ello hablaremos en otro momento.

Twitter: @E_Q_

También te puede interesar:
Más razones de la desigualdad
Nuestra insuficiente inversión
¿Miopía económica?