Opinión

Un proyecto dispendioso tiene prioridad sobre la salud pública

 
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Krugman. Un proyecto dispendioso tiene prioridad sobre la salud.

Hace unos años sugerí en broma en la CNN que debíamos inventar una falsa amenaza de alienígenas espaciales para romper la destructiva obsesión con los déficit y crear el estímulo fiscal que la economía estadounidense necesitaba tan encarecidamente. (Vea el video aquí: huff.to/q6gHGM, aunque la idea vino de un episodio de “The Outer Limits” y no de “Twilight Zone”.) Nadie siguió mi sugerencia. Pero algo de ese tipo está sucediendo actualmente en Texas.

Texas es un estado que rechaza el Medicaid; las autoridades ahí se han negado a aceptar miles de millones de dólares del gobierno federal para ayudar a sus menos afortunados. ¿Pero dinero para un proyecto de protección fronteriza en gran parte inútil? Eso sí.

De acuerdo con un artículo de Bloomberg: “En Río Grande City, nombrada en honor al río que divide a Estados Unidos y México (el que en español se conoce como Río Bravo), los senderos marcados en la maleza por narcotraficantes e inmigrantes ilegales tienen un nuevo aspecto, rehabilitados como sendas para que las familias caminen y anden en bicicleta. Ahora que el estado ha autorizado 800 millones de dólares para aumentar la seguridad en la frontera con México, están en marcha más agentes para darle otra oportunidad a lo que podría ser el programa de estímulo más grande que ha visto esta necesitada parte de Texas”. (Léalo aquí: bloom.bg/1J1HWvb.)

Esto realmente es Keynes y enterrar botellas con dinero en minas de carbón: el gasto que realmente ayude a la gente es inaceptable, pero el mero derroche está bien.

El inconcebible éxito del Obamacare
Por culpa de mis pecados, recientemente asistí al FreedomFest, el cónclave libertario celebrado en Las Vegas donde debatí con Stephen Moore, de la Fundación Heritage. Resultó muy parecido a como podía esperarse: evidencia, evidencia y evidencia versus Reagan, Reagan y Reagan. Pero en cierta forma, lo más interesante fue la reacción de la audiencia cuando describí a la Ley de Servicio Médico Asequible como una importante historia de éxito hasta el momento: abucheos y silbidos.

Lo increíble de esto es que la buena nueva sobre el Obamacare realmente no es debatible. Es un hecho simple que ha habido una caída asombrosamente rápida en el número de estadounidenses sin seguro, y la evidencia proviene de múltiples fuentes independientes. También es un hecho simple que las inversiones en Medicaid y los subsidios del cambio están resultando muy por debajo de las proyecciones.

Se puede argumentar que todo esto es temporal, que las primas de seguro eventualmente se elevarán por los cielos, aun cuando no lo han hecho todavía, o que la “espiral de la muerte” pronosticada para la ley volverá de, ejem, de la muerte. Pero bajo cualquier métrica, al Obamacare le está yendo incluso mejor de lo que esperaban sus partidarios.

Por supuesto, no se suponía que esto iba a pasar y, por tanto, dada la epistemología de la derecha estadounidense moderna, no pasó. El fracaso era inevitable y el éxito inconcebible, por lo que debió haber fracasado.

Twitter: @NYTimeskrugman

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