Opinión

Un programa emergente de crecimiento
para México

El Banco de México disminuyó su tasa de interés de referencia medio punto porcentual, de manera inesperada para algunos de los participantes en los mercados financieros, quedando en 3.0 por ciento, que aunque todavía superior a la que predomina en Estados Unidos y Europa, alcanza niveles mínimos. De esta manera, esta institución está mandando la señal de que está más preocupado con el bajo crecimiento económico, que por la presión inflacionaria.

La economía mexicana inició una desaceleración después de las elecciones de julio de 2012, situación que se agravó a lo largo del año pasado por diversas razones, entre las que destacan la incertidumbre de quien ganaría la preferencia de los electores y la preocupación normal que causan los gobiernos entrantes en las empresas y los consumidores al modificar las políticas públicas y fiscales. Así se pasó de un dinamismo superior a 4.5 por ciento en el primer semestre de ese año a uno cercano a 1.0 por ciento después.

Además, está el costo del proceso de aprendizaje de los nuevos funcionarios en el gobierno, así como los que originan los cambios por las llamadas reformas estructurales y las recaudatorias.

A lo anterior habría que agregarle que la crisis en la mayoría de los países desarrollados no se ha logrado superar, por lo que su crecimiento promedio es inferior a 2.0 por ciento, destacando el caso de la economía más grande del mundo, la estadounidense, que tuvo una recaída en el primer trimestre del presente año debido a razones climáticas.

En nuestro país es claro que el sector exportador continúa siendo el principal motor de la economía, pero su dinamismo e impacto es limitado. Por otro lado, no se perciben motores internos importantes que apoyen la recuperación. Por lo mismo, un porcentaje importante de las empresas nacionales que están enfocadas al mercado nacional tienen un problema de liquidez importante. Esto se refleja en una reducción en su inversión y en la generación de nuevos empleos, aunque estén convencidos de que se están generando importantes oportunidades para sus negocios.

Entre algunas de las propuestas que se podrían llevar al cabo para apoyar a las empresas, a fin de que tengan liquidez, están las siguientes:

• Bajar cuotas fiscales de manera transitoria para aquellas empresas que inviertan y generen empleos por arriba de lo que habían hecho al cierre del año pasado.

• Una reducción transitoria en los costos de las empresas, como podría ser algún energético que tenga impacto general.

• Que se otorguen créditos automáticos por parte de la banca de desarrollo y de la banca comercial a aquellas compañías proveedoras de empresas y entidades del gobierno que tienen cuentas por cobrar. Que su garantía sean estas cuentas por cobrar, ya que son riesgo gobierno.

• Acelerar la devolución del IVA a las empresas que están en proceso de inversión y que todavía no tienen ingresos para poder compensar este impuesto.

• Reducción en los plazos para la autorización de permisos de construcción e inversión de las empresas.

• Una posposición en la colocación de deuda pública por unas semanas para incrementar la liquidez en los mercados nacionales, etcétera.

El autor es economista.

Correo: benito.solis@solidea.com.mx