Opinión

Un problema de mil cabezas

 
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Trabajo informal. (Alto Nivel)

La creación de empleo formal y la informalidad son dos aristas de un problema.

Hablamos de la informalidad como algo preocupante dado los niveles que ha alcanzado y que, de acuerdo con datos del Inegi, no logramos disminuir. La informalidad hoy alcanza a 52.5 por ciento de la población ocupada. Hay estados donde la situación llega a niveles más alarmantes: en Guerrero y Oaxaca rebasa 70 por ciento.

La informalidad tiene varios efectos nocivos. Lo que más salta a la vista es el tema fiscal. Normalmente se asume que el sector informal no paga impuestos, al tiempo que usa servicios públicos –se roba la luz o el agua, usa la vía pública, deja basura–. La primera parte de la afirmación anterior es cuestionable dada la definición de informalidad que usamos en México, pero sobre eso hablaremos más adelante.

Los trabajadores en el sector informal son menos productivos que los formales. Los trabajadores o las empresas informales tienen herramientas contables menos sofisticadas que los formales, lo que dificulta su acceso a crédito a través del mercado financiero regulado, lo que los lleva a financiarse por vías alternativas, usualmente a una tasa mayor. Menos oportunidades crediticias, aunado a mayores dificultades para capacitarse repercuten en menor productividad. El mercado informal puede aprovechar menos las ventajas de las economías de escala, porque al crecer el negocio informal, se incrementarían las probabilidades de ser fiscalizado por Hacienda.

Si el mercado laboral informal es menos productivo, podríamos esperar que tuviera menores salarios. Los datos así lo muestran, pero también muestran cómo ha evolucionado en el tiempo. Mientras que en el último trimestre de 2005 el salario de un trabajador informal representaba aproximadamente 57 por ciento del salario de un trabajador formal, hoy en día representa casi el 67. En México, con el paso del tiempo, los salarios de los trabajadores informales y de los formales son cada vez más parecidos. (*)

Regresemos ahora al tema fundamental. ¿Qué esquema laboral debe tener un trabajador para ser considerado informal? Aquí el asunto se vuelve más complejo. El Inegi tiene diferentes definiciones de informalidad. Las dos principales son la Tasa de Informalidad Laboral 1 y la Tasa de Informalidad 2. La primera se refiere a los trabajadores que son laboralmente vulnerables por la naturaleza de la unidad económica para la que trabajan y aquellos cuyo vínculo laboral no es reconocido por su fuente de trabajo. La TIL2 es la misma definición que la 1, pero quitando a los ocupados en el sector agropecuario. La TIL2 es menor que la TIL1, porque la mayoría de los trabajadores en el sector agropecuario son informales.

La definición tiene su grado de complejidad. Normalmente cuando hablamos de trabajadores informales pensamos en aquéllos que tienen puestos ambulantes o fijos en la vía pública o que realizan actividades laborales sin pagar impuestos. Sin duda, la definición de informalidad los incluye, pero también a todos los trabajadores por cuenta propia, usualmente trabajando por honorarios, que sí pagan impuestos pero que no tienen un 'vínculo laboral reconocido', es decir, que no están inscritos en los programas de seguridad social por su empleador.

Ahora bien, si un trabajador por cuenta propia se inscribe voluntariamente en el Seguro Social pagando las cuotas correspondientes, entonces deja de ser considerado informal. El IMSS tiene registrados 17 millones 884 mil 33 trabajadores, de los cuales únicamente 466 mil 672 son trabajadores que se han afiliado voluntariamente, es decir, sólo 2.6 por ciento.

La informalidad es, sin duda, un problema que contribuye al rezago del país. El sistema de seguridad social dual que tenemos hace más difícil distinguir entre trabajadores que no contribuyen fiscalmente de ninguna forma y trabajadores que aún sin tener un vínculo laboral reconocido por su empleador, sí pagan los impuestos que les corresponden.

Durante décadas se ha permitido que el problema crezca y hoy la informalidad ya es un problema con mil cabezas. Se han tomado medidas tibias que han cambiado poco la situación: a principios de 2006 la informalidad era 53.4 por ciento, hoy es 52.5. Resolverlo no será fácil, pero es imperante tomar medidas serias para mejorar la productividad y contribuir al crecimiento. No hacerlo será muy costoso.

(*) Datos tomados de @David_S_Kaplan. La interpretación es responsabilidad de la autora.

Valeria Moy es profesora de economía en el ITAM y directora general de México ¿cómo vamos?

Twitter: @ValeriaMoy

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