Opinión

Un nuevo empujón a la negociación con EU

 
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Un nuevo empujón a la negociación con EU.

Viene en estos días un nuevo 'empujón' a la negociación entre México y Estados Unidos, en lo general y en particular a la negociación trilateral del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica.

Aunque los dos procesos marchan por carriles separados, están íntimamente relacionados, de acuerdo a la estrategia formulada por el gobierno mexicano, que señala que nada estará negociado hasta que todo esté negociado.

Todos los indicios apuntan a que será en cualquiera de estos días que ocurra la comunicación formal al Congreso en términos de la llamada Trade Promotion Authority Law (TPA).

Bajo las reglas de lo que antes se denominó fast track, se requiere que el gobierno norteamericano notifique al Congreso la intención de renegociar un tratado comercial (como el TLCAN) y se establezca un plazo de 90 días para consultas.

Como resultado del proceso de tres meses, el Congreso norteamericano debe definir los objetivos de la renegociación, tanto los de carácter general como de modo particular.

Este procedimiento es condición para que el acuerdo que resulte de la negociación pueda ser sometido al Congreso sólo para aceptarlo o rechazarlo, sin posibilidad de modificarlo.

Con los tiempos actuales, el documento del Congreso en el que se definan los objetivos de la negociación podría quedar concluido en la parte final de agosto, iniciándose las negociaciones trilaterales en septiembre.

Por parte de México, la autoridad de la negociación corresponde a la Secretaría de Economía.

Lo anterior es un carril de la negociación, pero hay otro más que debe considerarse. Se trata de todos los otros aspectos que forman parte de la negociación integral y que incluyen asuntos como seguridad y migración.

En este segundo carril, esta semana habrá un nuevo empujón con la presencia de tres funcionarios mexicanos en Washington el jueves próximo: Luis Videgaray, Miguel Ángel Osorio Chong y José Antonio Meade.

En este caso sí se trata de negociaciones de carácter bilateral que, para iniciarse, no requieren los tiempos legislativos que mencionamos.

En este ámbito es factible avanzar más rápido.

El objetivo explícito del gobierno mexicano es que las definiciones básicas de los acuerdos se alcancen antes de que concluya este año.

El propósito explícito es que los tiempos de la negociación no se traslapen con los procesos electorales de los dos países.

Esto es muy poco probable, por lo menos en lo que toca a la ratificación del TLCAN.

Pero incluso si se mantuvieran los tiempos tradicionales de la designación del candidato del PRI a la presidencia, también habría traslape en la negociación de lo esencial.

Los últimos dos candidatos del PRI, de facto ganaron sus candidaturas en noviembre del año previo a la elección. Previamente incluso, la designación se daba en septiembre u octubre.

Todos estos factores establecen una ecuación muy compleja, con diversas variables, que limitarán el margen de maniobra y el abanico de opciones de quien sin duda sigue como el gran elector en el caso del PRI: el presidente de la República.

Y, como ayer le comentamos en este espacio, todo este proceso va a ser fuertemente condicionado por el resultado de las elecciones del próximo 4 de junio… por si algo faltara.

Twitter: @E_Q_

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