Opinión

Un mundo volátil

Un artículo de la edición correspondiente a la segunda quincena de diciembre de The New Yorker aborda el tema de la volatilidad que hay en el mercado petrolero mundial.

El análisis parte de un hecho: los precios de las materias primas se encuentran entre los más volátiles entre todos los activos y entre las materias primas, el petróleo es uno de los que lo son más.

El artículo, titulado “How low can oil go?”, de James Surowiecki, señala que el precio del petróleo fue más fluctuante a lo largo del tiempo, que ¡95 por ciento! de todos los productos.

Por esa razón es que una variación relativamente pequeña en la relación entre la oferta y la demanda puede dar lugar a cambios de precio mucho mayores.

Y, peor aún, el hecho de que el boom del shale se haya financiado con fondos de cobertura y otros que se basan en los índices petroleros, genera aún más volatilidad.

En este ciclo, mientras que el mercado siga como uno de compradores más que de vendedores, por lo mismo se tendrán precios exageradamente bajos.

Lo que va a ocurrir en algún momento (pero que seguramente no será en 2015 y quizás ni en 2016) es que los precios bajos van a “limpiar” al mercado de los productores a los que ya no va a ser rentable producir crudo con estos precios.

Esto va a reducir la oferta. Al mismo tiempo, los bajos precios podrían actuar favorablemente sobre la actividad económica, lo que a su vez empujará la demanda.

El resultado será un incremento de precios probablemente tan rápido como ha sido la caída.

Y, de nueva cuenta, la economía mundial va a atestiguar una transferencia de recursos de los consumidores hacia los productores, justo lo contrario de lo que hoy está sucediendo.

Las afectaciones en el mercado petrolero derivadas de los precios bajos no van ser solamente a los productores de shale.

La exploración en aguas profundas seguramente va a sufrir también debido a los altos riesgos y elevados costos que implica esa actividad.

En contraste, van a ser relativamente menos afectados los productores de crudo convencional, particularmente en cuencas donde en todo caso hay que optimizar la extracción para lograr que se alargue la vida de los yacimientos.

Cuando se elaboró la primera licitación de la Ronda Uno, que fue dada a conocer hace algunos días, se diseñó una cartera que redujo los riesgos, con objeto de hacer apetecibles los bloques a los inversionistas.

Hay que tomar en cuenta que cuando se aprobó la reforma constitucional en materia de energía, el precio de la mezcla mexicana estaba ligeramente arriba de 90 dólares por barril. La perspectiva era otra.

A largo plazo (que es el horizonte de la reforma), hay razonable certeza de que los precios del crudo van a estar más elevados que los que hoy prevalecen.

Sin embargo, en el mediano plazo, es decir, quizás en el siguiente o los siguientes dos años, lo más probable es que sigamos con precios relativamente bajos y con criterios selectivos para explorar y extraer el crudo.

Más vale que lo tomemos en cuenta para no decepcionarnos.

Felicidades

Le deseo lo mejor para usted y para los suyos en la Navidad de 2014. Lo espero el viernes en este espacio.

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