Opinión

Un mosaico de percepciones

Es natural que uno piense que el resto del mundo deba ver las cosas como uno las ve.

Sin embargo, esa es una tendencia de la que pocas veces estamos conscientes.

En el peor de los casos, hay quienes creen que la forma en que ven las cosas es la única real y que todas las otras son falsas o están distorsionadas.

Refiero lo anterior a propósito de las diferencias de opinión que existen respecto al impacto que los sucesos de Ayotzinapa pueden tener en la percepción del país.

Algunos suponen que la imagen de México se ha derrumbado, tras dos años de esfuerzos por construir entre los inversionistas la percepción de un país que avanza y se moderniza.

Otros piensan que aunque son dolorosos y lamentables los sucesos de Guerrero como antes lo fueron los de Michoacán o Tamaulipas, la realidad es que se trata de asuntos que no son generalizables a todo el país. Y manifiestan como prueba de ello que las inversiones anunciadas y programadas –como la que Huawei anunció esta semana– siguen fluyendo sin problema.

Como muchas veces sucede, a mi parecer –con la parcialidad que representa siempre una visión– creo que lo correcto está en un punto medio.

Me explico.

1.- Es cierto que hay inversionistas –muchos de hecho– preocupados por la violencia e inseguridad, así como por las capacidades del Estado mexicano (concepto que incluye al poder federal y a los poderes locales), para garantizar el cumplimiento de la ley. El peor de los casos es el que tiene que ver con la violencia, pero hay muchos otros en los que se hace manifiesta la ausencia del Estado de derecho. Sin embargo, muchas empresas operan en países diversos entre los que hay diversos grados de desarrollo y niveles de cumplimiento de la ley. Esa preocupación no implica necesariamente la cesación de las inversiones o de los planes de realizarlas.

2.- Hay otros que se encuentran mucho más preocupados por temas como la corrupción y la distorsión que ella genera en los mecanismos económicos, pues por la actividad que desarrollan o la localización que tienen, son más susceptibles de ser afectadas por la corrupción que por la violencia.

3.- Unas más asumen que no vienen a ningún lecho de rosas, asumen otros problemas, y están más preocupadas por conseguir personal calificado que por construir sistemas de seguridad (pues a veces ya los tienen por su escala de operación). De hecho, hay quien considera que más que la violencia o la corrupción, a la vuelta del tiempo, lo que puede frenar las inversiones es precisamente la falta de personal con las habilidades necesarias.

4.- Una opinión más que se puede escuchar, sobre todo entre quienes visualizan el largo plazo, es que uno de los principales cuellos de botella de México puede ser la infraestructura. Perciben que el potencial de crecimiento a la vuelta de un lustro a una década es tan alto que no hay suficientes proyectos para que la infraestructura de transporte, almacenamiento, provisión de energía, capacidad de gestión, alcance para asimilar esos niveles de inversión.

La realidad –creo– es un poco de todo.

Twitter:@E_Q_