Opinión

Un montón de
chalecos rosas

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Chalecos rosas. (Cortesía)

Miles de mujeres marcharon en distintas ciudades del país el domingo para gritar que están hartas de vivir a la defensiva, bajo acoso permanente, sin a que a nadie importe la violencia de distinto signo que se ejerce diaria e impunemente en contra de ellas.

Con la etiqueta de #MiPrimerAcoso, miles más abrieron en las redes el fin de semana un foro para expresar las vejaciones, y las secuelas de las mismas, que les ha tocado vivir en carne propia. Muchas desde la infancia, muchas en la adolescencia, muchas en la vida adulta, muchas en esas tres etapas, o sea toda la vida.

¿Y cómo respondió el gobierno de la ciudad que en su momento (no el actual) dio a este país la primera ley de matrimonio gay y la primera legislación que permite la interrupción del embarazo?

Con un anuncio tipo calderonista, con miopía que reduce todo a una visión punitiva: la capital de la República pondrá a mil 200 policías a 'cuidar' a mujeres en el transporte público.

Rápido, Jiménez, consígase chalecos rosas, un chorro de chalecos rosas, pero rápido, que tenemos que anunciar el programa Viaja Segura. Les ponemos chalecos rosas a las agentes. Sí, como los taxis; sí, como los buses; sí, como todo lo demás que es cosmético en la capital, y ya. Qué tal de rápida y vistosa nuestra respuesta a la manifestación del domingo, somos unas balas. Qué bien van a retratar las agentes, casi como las policías de Aguascalientes con Peña Nieto.

O algo así.

Cuesta trabajo creer que el gobierno de la ciudad, que tiene (así sea formalmente) en el puesto número dos a una (¿otrora?) feminista, sólo atinó a reaccionar informando que cientos de policías cuidarán a las mujeres en el transporte público, y que además en breve entrará en funciones una app para que vía digital se denuncien agresiones de género.

¿De verdad en el exGDF, o como se llame ahora, nadie pudo procesar adecuadamente lo que en las redes y en la marcha expresaron miles de mujeres? ¿A nadie le cayó el veinte de que las agresiones se dan lo mismo en la casa, en la escuela, en el trabajo, en la calle y en múltiples espacios públicos? ¿Va el gobierno capitalino a mandar policías a las casas? ¿Cree que con policías en chalecos rosas se soluciona, de fondo, esta problemática?

La violencia machista en México, ha quedado más claro que nunca después de este fin de semana, es un fenómeno complejo y muy extendido.

El Gobierno de la ciudad, por supuesto, no debería ser el único ente gubernamental con la obligación de responder a los reclamos de las mujeres. Pero precisamente porque de la administración Peña Nieto, y del actual Congreso de la Unión, poco o nada se puede esperar en materia de derechos, uno supondría que la capital tendría la capacidad de ejercer algo de la tradición de vanguardia que llegó a distinguir al Distrito Federal en los 19 años en que lo ha gobernado el PRD.

Nadie tampoco reclama a la administración capitalina que en cuestión de días no tenga una propuesta de solución integral para un problema tan añejo como el que evidenciaron miles de testimonios expuestos en las redes.

Por lo mismo, lo único que era esperable era una señal, una sola, pero en el camino correcto. Que se oyera una voz que dijera: Será difícil, no sabemos cuánto nos llevará, pero entre todos debemos reeducarnos. Y la capital debe, en este tema también, mostrar el camino al país entero.
Una voz de liderazgo, no un montón de chalecos rosas.

​Twitter: @SalCamarena

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