Opinión

Un ingreso garantizado útil

   
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[Afores podrán realizar operaciones con canjes y opciones (swaptions), incluyendo canjes (swaps), opciones sobre futuros y futuros sobre swaps. / Bloomberg]  

Gracias a que el Frente Ciudadano propuso la idea de contar con un ingreso mínimo garantizado, se puede discutir la idea. Lo primero que ha ocurrido es una avalancha de rechazo porque muchos piensan que se trataría de dar una cantidad importante de dinero de inmediato a todos los mexicanos. Eso, sin duda, sería una muy mala idea, pero además impracticable. Cuando se multiplica algo por 125 millones, lo que sea, da como resultado una cantidad inmensa. Por el calificativo de mínimo, algunos supusieron que se trataría de dar un salario mínimo a cada persona, pero eso supera el presupuesto del sector público entero. Contando el aguinaldo, son casi 40 mil pesos al año, que implicarían cinco billones de pesos.

Sin embargo, hay muchas formas de imaginar transferencias, que pueden ir desde muy malas (como la mencionada) hasta muy útiles, como creo que es lo que ahora le propongo. Supongamos que le damos, a cada mexicano, 500 pesos mensuales, pero no de manera directa, sino a través de un instrumento similar a las Afore, que llamaré Afore plus. Desde el nacimiento, un niño tendrá su Afore plus, donde recibirá 500 pesos mensuales, que no podrá utilizar. Sólo se permitirá utilizar parte del dinero ahorrado entre los 18 y 23 años (un total de cinco años), para financiar parte de su educación superior (o técnica, o incluso el arranque de una empresa). En esos cinco años, podrá extraer dos mil pesos mensuales, que servirán para complementar sus gastos básicos, tal vez la adquisición de dispositivos, textos, herramientas. Después de esos cinco años, ya no se podrá retirar dinero de la Afore plus sino hasta los 65 años, cuando podrá extraer cuatro mil pesos mensuales durante el resto de su vida. Con una tasa de rendimiento real de 2.0 por ciento anual, los 500 pesos mensuales alcanzan perfectamente para lo que acabo de comentarle.

Este procedimiento resuelve una gran cantidad de problemas actuales. Primero, pensión de un buen tamaño para todos; segundo, facilita mucho el acceso a educación superior; tercero, construye una base de ahorro interno nada despreciable, que permitirá un crecimiento económico sostenido. No se genera dependencia de la transferencia del gobierno, ni clientelismo. Finalmente, permitiría crear, por fin, una forma de identificación, bancarización y formalización de todos los mexicanos. Eso, por sí mismo, tendría un efecto muy positivo tanto en lo económico como en lo social.

La manera de instrumentarlo es también relevante. Mi sugerencia es que esto se haga para todos los niños y niñas menores de 10 años a partir de 2018. Cada año se irán incorporando los recién nacidos. Con base en los datos del Conapo, en 2018 habrá poco más de 24 millones de menores de 10 años, lo que importa 145 mil millones de pesos. Esa cifra irá creciendo con el tiempo, y para 2050, cuando estén cubiertos todos los mexicanos menores de 42 años, ya implicará una cantidad elevada: 500 mil millones. En su máximo, superará 750 mil millones, pero eso ocurrirá dentro de varias décadas.

Esta forma de implementación permite tener tiempo para desmontar los programas sociales que no sirven (pero tienen hoy una clientela que se va a defender), evita el gran riesgo del bono demográfico, y da tiempo para que el ahorro acumulado se convierta en inversión, y por lo tanto en crecimiento.

No hay que olvidar que un programa de gobierno es muy difícil de quitar, de forma que debe siempre considerarse su efecto por varias décadas. Por lo mismo, creo que una idea como ésta puede resultar en un piso exitoso para equilibrar oportunidades, especialmente en educación, fortalecer la base productiva nacional y generar crecimiento, sin convertirse en un problema fiscal. Ahí me dicen.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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