Opinión

Un gran momento para México

El PRI y el PAN tuvieron la capacidad de ponerse de acuerdo en el fin de los monopolios públicos privados, y lo han logrado en unos meses que pasarán a la historia, pues se cambiaron paradigmas y se enterraron mitos.

Fue el mérito del presidente Enrique Peña Nieto, que en lugar de dejarse cortejar por la popularidad que dan los golpes judiciales, prefirió sacrificar su capital político en la causa de las reformas educativa, de telecomunicaciones y energética.

Peña Nieto, que llegó al gobierno bajo acusaciones de ser el candidato de los intereses creados, va a pasar a la historia como el presidente que puso fin a un gravoso y estrafalario monopolio de las telecomunicaciones, de la televisión, y de la forma de aprovechar nuestras riquezas energéticas.

Les guste o no a los malquerientes de este gobierno, Peña Nieto va a pasar a la historia de una manera totalmente contraria a la que previeron.

Fue un gran mérito del Partido Acción Nacional, cuyos parlamentarios dieron batallas épicas en el Senado y en la Cámara de Diputados, para sacar adelante la agenda transformadora de un gobierno que no es el suyo, pero que su contenido era y es bueno para el país.

No hubo mezquindad en el PAN. Hicieron política, negociaron, obtuvieron concesiones y cerraron filas con lo que le convenía a México.

La historia le va a reconocer a Acción Nacional su claridad de objetivos para defender, promover y apoyar reformas como las de telecomunicaciones y de energía, que tocan intereses monumentales, en beneficio de México.

Los priistas han tenido en el Congreso a dos grandes figuras, Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa Patrón, que han llevado a buen puerto las propuestas de reformas del presidente Peña, y han sacado las leyes reglamentarias sin ardides ni marrullerías.

El país pudo presenciar meses de debate intenso, donde se confrontaron las ideas opuestas y se resolvieron en el marco de las instituciones democráticas. No es cosa menor lo que hemos vivido.

Desde la propia Presidencia, Aurelio Nuño fue un gladiador discreto e incansable en favor de los acuerdos que sostuvieran el contenido principal de las reformas.

Incluso el PRD, que estaba y está en contra de la reforma energética, tuvo la entereza de dar el debate. Sus senadores dieron la batalla al ocupar 60 por ciento del total del tiempo de las intervenciones en el debate energético, y no recurrieron a prácticas como la toma de la tribuna o el abandono del salón de sesiones.

Miguel Barbosa, el senador que coordina a los legisladores perredistas en la Cámara alta, nunca alentó a la agresión extraparlamentaria. Se quedó a dar la batalla, votó y perdió. Así es la democracia. Barbosa es un demócrata.

En el Legislativo hubo la sensibilidad de cambiar aspectos importantes de la iniciativa presidencial, sin aferrarse a la letra de lo enviado por el Ejecutivo.

Le enmendaron la plana en el tema de las expropiaciones, del contenido nacional de la industria de los hidrocarburos a insistencia de Beltrones, sin que ello implicara un choque de poderes o rebeldías partidarias.

Vivimos un momento histórico. Esperemos que los resultados estén a la altura del esfuerzo que todos hicieron.