Opinión

Un golpe de confianza

 
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ME. Un golpe de confianza.

El escenario del segundo semestre del año puede ser más complicado de lo que quisiéramos la mayoría.

En la vida política y social arrancamos la segunda mitad de 2016 con el grave conflicto de la CNTE, cuya solución no se ve aún.

Hay la posibilidad de que el conflicto se diluya simplemente por desgaste o –hasta ahora lo más probable– que escale y se mantenga presente en las siguientes semanas o aun meses.

En los próximos meses estaremos también en tensión por el próximo proceso electoral en Estados Unidos. Aunque las más recientes encuestas publicadas esta semana muestra a Hillary Clinton adelante por un margen de cuatro a seis puntos, la diferencia no es inalcanzable.

Si en la campaña Trump vuelve a generar simpatía de los sectores ‘enojados’ de la sociedad norteamericana, la posibilidad de que llegue a noviembre como un candidato con posibilidades de ganar va a propiciar nerviosismo en todos los órdenes.

Sume a los factores anteriores un cuadro económico en el que se debilita el consumo privado, que es la base del mercado interno, con una economía norteamericana que no alcanza a levantar el vuelo y que no alienta las exportaciones mexicanas, y se va a encontrar con un semestre de menor crecimiento que va a generar menos empleo.

Por si algo faltara, los incrementos de los precios de los energéticos y la permanencia del dólar caro podrían incidir en una mayor inflación y por lo tanto una reducción del crecimiento real de los salarios.

El costo de los créditos corporativos también se ha incrementado como resultado del alza de las tasas de referencia como la TIIE, que ayer estuvo en 4.59 por ciento en su plazo a 28 días.

En este contexto, existe también la posibilidad de que la inversión productiva se debilite más todavía, tras su caída de 2.1 por ciento a tasa anual en abril.

Por todas estas razones, creo que es arriesgado que exista una conducción inercial de las políticas públicas.

Podemos tener un segundo semestre en el que se conjuguen una situación económica difícil, una circunstancia política caracterizada por el conflicto, y un nerviosismo creciente frente a la mera posibilidad de que Trump llegue a la presidencia de Estados Unidos.

Con ese cuadro frente a nosotros me parece que es indispensable que el gobierno federal actúe.

Debe haber un golpe de timón que inspire confianza para los inversionistas, que permita sosegar el clima político y que convenza de que aún si llegara Trump hay fortaleza para hacerle frente a ese riesgo.

Ese giro en la dirección del país implica necesariamente un cambio de piezas en el ajedrez político, pero más que eso.

Requiere decisiones que sean signos de cambio en materia del combate a la corrupción, los derechos humanos o la inseguridad pública, que se han convertido en temáticas que propician el enojo de la población.

En materia económica, lo que se requiere es explicar con claridad que en el mundo actual se tiene que optar por el menor de los males, no por el mayor de los bienes.

Se puede sintetizar el 'golpe de confianza' requerido en lo siguiente: sentar a la mesa ‘al país’ e informar, escuchar, explicar e intentar persuadir.

En eso se puede resumir el cambio que debe darse.

Quizás se requiera más pero no menos.

Twitter: @E_Q_

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