Opinión

Un diferente “día de la Propiedad Intelectual”

26 abril 2017 5:0
 
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PI. (Cambra La Duke)

Este 26 de abril se celebra el “día mundial de la Propiedad Intelectual”, en un punto donde esta regulación enfrenta grandes desafíos. A diferencia de otras ediciones del aniversario, en esta oportunidad el sistema internacional parece enfrentar dos circunstancias que no se pueden, y no se deben ignorar.

La primera de ellas es el “abandono” que Estados Unidos ha hecho, en la era Trump, del liderazgo histórico que en los foros internacionales de Propiedad Intelectual ejercía. El manejo y la imposición de la agenda tanto en la OMC como en la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, y en la mayor parte de los tratados internacionales en formación, ha dejado de ser monopolio de ese país y hoy se reparte a regañadientes entre Europa y Asia. Sin embargo, esta nueva realidad encuentra un vacío antes impensable, que imprime incertidumbre y desorientación. En este nuevo escenario, parecería que cada país deberá moverse, extrañamente, bajo la condición de una indeseable soberanía que tendremos todos que aprender a usar.

La segunda gran fuerza que desde mi punto de vista debe ser sopesada como una nueva realidad en esta materia, es la percepción de molestia y descrédito de que es objeto la Propiedad Intelectual en grandes sectores de la población, particularmente de parte de jóvenes usuarios de redes sociales e Internet, que miran en las restricciones de esta legislación un elemento de obsolescencia que no es consistente con los requerimientos de la tecnología digital y la nueva economía.

Un ejemplo de este desencuentro, lo atestiguamos en las dificultades que están enfrentando los cambios legislativos orientados a la imposición de medidas para detener las operaciones de sitios de Internet que trafican ilegalmente con contenidos protegidos por derechos de autor, que luego de un avance sostenido en leyes como SOPA, PIPA y ACTA, gradualmente han encontrado obstáculos en su consolidación.

En nuestro propio país tenemos ejemplos plausibles de estos “ajustes en el discurso”, que ha pasado de la necesidad de un reconocimiento irrestricto a los derechos de autor, a una postura ambivalente, que recurre a argumentos de libertad de expresión y derecho a la información, para condicionar la protección. El rechazo por el Senado a la ratificación del ACTA, en septiembre del 2011, ha sido confirmado en resoluciones diversas, hasta la muy reciente pronunciada por la Segunda Sala de la Corte negando la posibilidad al IMPI de ordenar el bloqueo de sitios presuntamente ilegales.

La convicción de los beneficios de la Propiedad Intelectual, antes indiscutidos, hoy tiene que sortear difíciles tiempos en que grandes sectores de la población, o los ignora, o de plano los evade o desafía.

Restaurar y reinventar los principios del sistema parece la condición impostergable para tener algo importante que celebrar.

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