Opinión

Un diálogo con el presidente

 
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Peña Nieto. (Tomada de Facebook)

El día de ayer, el presidente de la República convocó a decenas de comunicadores a un diálogo de los que han sido poco frecuentes en su administración.

El motivo fue la actualización de los datos relativos a los impactos de los sismos de septiembre, así como los esfuerzos que se están realizando en materia de reconstrucción, particularmente en los estados de Oaxaca y Chiapas.

Sin embargo, quizás la parte más interesante de la conversación versó sobre otros temas.

Le enumero tres que fueron de alto relieve: las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCAN); la renuncia del Raúl Cervantes a la PGR y los temas electorales.

El presidente Peña aún no recibía el reporte del término de la cuarta ronda de negociaciones de la modernización del TLCAN. Pero, por lo comentado, recibe diariamente reportes de los avances.

Lo señalado por el presidente ayer indica que México va a insistir hasta el final en obtener un acuerdo. Pero no va a aceptar ninguno que incline la balanza hacia Estados Unidos, aunque fue enfático en su optimismo respecto a la posibilidad de llegar al final a un arreglo.

A la pregunta de si habría un plan B que se estuviera preparando, el presidente respondió que no solamente se estaba preparando otra opción, sino que ya se estaba avanzado en toda una estrategia de diversificación comercial, que incluye la modernización del tratado con la Unión Europea, con la Alianza del Pacífico, respecto a un esquema de TPP sin Estados Unidos.

Además, el presidente reveló en la conversación que durante la reciente visita del primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, acordó que aun en el caso de que Trump decidiera salir del Tratado, México y Canadá permanecerían en él.

El presidente señaló que quizás en los meses de noviembre o diciembre habrá más elementos para tener una visión más clara de qué esperar de esta negociación.

De los otros temas, el presidente señaló que nunca pensó en buscar un fiscal a modo en Raúl Cervantes y que entendía su decisión de renunciar luego del golpeteo recibido por la presunción de un propósito que no existió.

Pero en la charla, quizá lo más relevante fue el tema político.

El presidente no le da vueltas al asunto. Como dijo en el foro de EL FINANCIERO e Interacciones, el PRI tiene una ‘liturgia’, y en ella el PRI ‘lee la mente del presidente y el presidente la del PRI’.

No hay dudas de que él tomará la decisión, no por simpatías o cercanía, sino en función de quién considere que tiene más capacidad para vencer a López Obrador y que además sea capaz de darle continuidad al proyecto de reformas que emprendió su administración en este sexenio.

Peña juega con las expectativas, tanto de los comunicadores y analistas como de los prospectos.

Da señales encontradas y deja ver que por lo menos los cuatro mencionados tienen posibilidades de ser elegidos.

Al cuestionársele respecto a si en el salón Adolfo López Mateos, donde ayer se realizó el encuentro que le reseño, estaría quien será candidato del PRI, el presidente optó por no decir ni sí, ni no, pero… con una sonrisa socarrona.

Siempre es positiva la disposición a exponer y a escuchar. El hubiera no existe –como se dice usualmente– pero si el presidente hubiera usado con más frecuencia ejercicios como el de ayer o el de antier en el foro de EL FINANCIERO, de comunicación directa y franca, quizá su imagen pública sería mucho mejor de lo que es hoy.

Twitter: @E_Q_

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