Opinión

Un cambio de fondo en América Latina

 
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Un cambio de fondo en América Latina.

MEDELLÍN.– Remóntese un lustro. El precio del petróleo estaba cercano a 100 dólares por barril y la mayor parte de las materias primas estaban en uno de sus mejores momentos de la historia reciente.

La economía china crecía sin parar y pocos dudaban que fuera el motor de la economía mundial por muchos años.

Los países de América Latina, productores de materias primas, recibían cantidades enormes de recursos que les permitían en muchos casos políticas de subsidios que los fortalecían.

Lula dejaba el poder en Dilma Rousseff y no se veía que su grupo político pudiera tambalearse. Hugo Chávez seguía firme en el gobierno de Venezuela y no había señales de quebranto en su salud. Cristina Kirchner terminaba su primer mandato y se aprestaba a ganar las elecciones que le darían cuatro años más.

Nadie pensaba en cambios estructurales. El impulso del crecimiento chino era suficientemente poderoso para arrastrar a economías como las de la región.

Sólo México parecía perdido. Vinculado de manera estrecha a la economía de Estados Unidos, que no acababa de salir de la crisis de 2009, era el único país en el que la agenda de la discusión hablaba de reformas estructurales y modernización.

Sin duda parecía que en el sur habían acertado en la estrategia y México había cometido un gran error.

Pero, como dice el adagio: nada es para siempre.

El problema de fondo apareció en China. La aspiradora de materias primas que era empezó a perder fuerza. Y en poco tiempo se vino el derrumbe.

Los problemas empezaron desde 2014, pero en 2015 y 2016 fueron de proporciones mayúsculas.

Y las fuerzas políticas que basaron su fuerza en los subsidios y la protección rápidamente empezaron a ser cuestionadas ante el pobre desempeño de sus economías.

La corrupción, que tendía a dejarse pasar cuando el ambiente era de bonanza, se convirtió en foco de críticas y acciones legales en Brasil y Argentina. Tras la muerte de Chávez, el régimen de Maduro hizo agua por todas partes.

Hubo que replantear completamente los modelos económicos y temas como los cambios estructurales y la modernización, empezaron a ser relevantes.

Hoy la discusión en América Latina evidentemente no es sólo cómo regresar a los viejos patrones del crecimiento, a la apertura y la competencia.

Los temas de la equidad y sustentabilidad están en primer lugar de la agenda.

Los nuevos gobiernos saben que si no se atienden las dimensiones sociales del crecimiento, no podrán tener un horizonte de largo plazo porque se abre la puerta a quienes proponen el estatismo, la autarquía y la preservación de las rentas de grupos privilegiados, que van desde empresarios hasta sindicatos.

Dicen que las crisis son oportunidades demasiado importantes como para desperdiciarlas.

La que tuvimos en América Latina, de la que no está exento México, nos obliga a repensar las estrategias de desarrollo.

Se tienen que garantizar frutos de ellas si no se quiere que las buenas políticas pierdan credibilidad y sean cuestionadas.

La amenaza de perder lo ganado en toda la región sigue presente.

Twitter: @E_Q_

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