Opinión

Un buen inicio

 
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toros

Arrancó la Temporada Grande 2017-2018 en la Monumental Plaza de Toros México. Con ilusión, los aficionados a los toros esperamos tan importante cita en el calendario, año con año. Para este segundo año, en el que Tauroplaza México está al frente de la Monumental, se presentaron los primeros siete carteles, ofreciendo variedad en las combinaciones entre figuras extranjeras y nacionales, ante toros de ganaderías de amplio prestigio.

Hay muchas lecturas sobre el resultado de la tarde. El primer éxito fue -sin duda- la estupenda entrada que registró la plaza, no obstante el partido de la NFL y el puente revolucionario. La afición se manifestó a favor de la cultura de la tauromaquia, tradición centenaria en México y que a muchos nos hace hervir la sangre de orgullo al vibrar con este espectáculo rico en color, arte, ritmo, estética y emoción.

Otra lectura es el acierto en la conformación del cartel, mano a mano de la máxima figura del toreo mundial, y uno de los más grandes de la historia: Julián López El Juli, alternando con el hidrocálido Joselito Adame, a quien muchos admiramos por su notable historia, hasta llegar a ocupar un lugar de privilegio en la fiesta mexicana, y un lugar muy respetable en la cerrada y complicada estructura taurina española. Para que estos dos hombres crearan emoción, se dispuso de seis toros estupendamente bien presentados del hierro queretano de Teófilo Gómez, ganadería predilecta por muchos toreros de renombre, lo que muchas veces confunde o hace pensar mal al aficionado, al sentir que llevan ventaja por la forma de embestir de estos astados.

Lejos de ser ventaja, desde mi punto de vista es un gran compromiso, porque de saltar al ruedo un toro bueno de este hierro, el torero no tiene otra más que estar perfecto en sus maneras. Son toros que por lo general cuentan con gran fijeza en los engaños y buen ritmo en la embestida, la que llevan a cabo a la mínima velocidad, lo que sólo permite a los privilegiados torear despacio, muy despacio, como gusta en nuestra plaza.

Podremos ya debatir qué le faltó a un toro o a otro, que si más emotividad, mejor remate en el último tiempo del muletazo, mayor alegría al embestir, etc. Los toros, todos, absolutamente todos, reúnen cualidades y defectos, y por eso el arte del toreo es la mayor puesta en escena, ya que se debe crear con lo que hay, no tiene sentido pensar en lo que no hay o en lo que faltó. Lo qué si permitieron estos toros, sobre todo en la primera mitad de la tarde, fue la creación artística, al sentir el público su forma tan lenta de embestir, al paso, permitiendo expresar al torero todo el sentimiento que embarga lograr un muletazo así de despacio, casi de forma increíble.

El Juli ha dado cátedra, como lo lleva haciendo desde novillero; hoy es un hombre maduro, artista consumado, porque sólo busca del toreo su emoción, y que ésta abrace al aficionado con sensibilidad. De personal estética, recia, no de posturas, basada en el bien torear, en llevar a los toros prendidos a milímetros de su capote y muleta, provocándoles que embistan cada vez más despacio, estando siempre a la distancia perfecta para que el astado se encele y siga los engaños. Es un privilegio y un goce casi inenarrable verle oficiar. Una oreja al primero y, por fallas con el acero en el segundo, le privaron de quizá cortar dos. Un genio de nuestro tiempo.

Joselito —ya lo he dicho— es un torero recio, capaz, valiente, y cuya historia me llena de orgullo. Sus argumentos taurinos son serios, es capaz de competir al más alto nivel. Su primero fue un gran toro, desde mi punto de vista el mejor del encierro. La lidia y faena fueron muy buenas, aunque con altibajos en el ambiente por la presencia de aficionados de lamentable protagonismo. Si eres aficionado serio, el respeto es el principal argumento. Vaya complejo de no reconocer a un mexicano exitoso, sus maneras pueden no ser del gusto taurino de muchos, pero de eso a reventar, hay un gran trecho. La espada le privó de tocar pelo en el primero, y el resto de su lote (pese a la voluntad de José) no presentó mayores virtudes. El único “pero” a la tarde fue esta actitud nefasta de algunos, que escondidos en la multitud son valientes haciendo brillar su cobardía.

Ambientazo el que quedó y que se respira ya para el domingo 26: Pablo Hermoso de Mendoza, Cayetano, Arturo Saldívar y Leo Valadez ante dos toros para rejones y seis de Jaral de Peñas. Disfrutemos que la fiesta está viva.

Twitter: @rafaelcue

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