Opinión

¿Tú fumas o vendes mota?

 
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En Colorado la legislación para regular el transporte de la mariguana medicinal es de las más avanzadas. (Bloomberg)

Jonathan siempre fue muy pacheco. Desde los 13 años comenzó a darle a la hierba, luego se aficionó al crack y sus vecinos dicen que se mete todo lo que encuentra.

Ya no es el chavo que vivía en Figueroa Street y Balboa en Los Ángeles, ahora está asentado en Santa Mónica y desde ahí está al pendiente de su invernadero y de todos sus bisnes. El Jonathan es ahora un próspero CEO de más de cuatro empresas; sólo en los primeros seis meses de este año sus ventas de hierba alcanzaron 380 millones de dólares. Es mota limpia, cultivada legalmente y aceptada en lo social. Son cuatro empresas que pagan impuestos y se anuncian en las redes y en algunos espectaculares.

Según datos oficiales -o casi oficiales según se vea-, con la legalización de la mariguana para fines recreativos, es decir el 'reventón', sólo en Colorado y Washington existen 215 empresas con licencia. Algunas de ellas tienen su propio invernadero donde las matas de hierba crecen mucho más que las sembradas al aire libre.

El Jonathan repite con frecuencia lo que recientemente dijo el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, durante una entrevista a una revista neoyorquina: “La mariguana no es más peligrosa que el alcohol o el tabaco” y luego añade de su propia cosecha: “es más rica y te da un friego de lana”.

Los partidarios del consumo de la cannabis aseguran que la popular droga tiene propiedades curativas y hasta espirituales mientras que sus detractores asientan que perjudica la salud y alienta el uso de drogas más fuertes, tal y como le ha sucedido al Jonathan, vago en fechas pasadas y hoy tan honorable como el más reluciente empresario.

En Estados Unidos ya hay 21 estados en los que se permite el uso de la mota con fines medicinales. En California, la línea que separa lo medicinal de lo recreativo es muy difusa. Lo mismo la puede recetar un médico registrado como tal que los que en la playa están vestidos con una playera verde y sobre las rodillas extienden una receta fake y el consumidor está listo para zumbarle a lo inimaginable.

Gallup en su última encuesta sobre la legalización de la mariguana muestra que 58 por ciento de los estadounidenses está a favor y 23 por ciento lo duda. Sólo el resto está en contra. De hecho la fiesta de la verde se extiende por todo el territorio aunque la lucha antidrogas le cuesta a los yanquis más de 26 mil millones de dólares al año. El contraste está a la vista cuando las ganancias por la venta de mota alcanzaron los dos mil 700 millones de dólares generados por micro empresarios y el estimado para 2019 sobrepasa la venta por 10 mil millones de dólares.

En dos universidades de Washington, estudiantes que aún no abandonan los estudios han creado servicios de entrega por pedido, como si fueran pizzas a domicilio y generan más de 40 mil dólares mensuales libres de polvo y paja.

Para las bandas de narcotraficantes mexicanas el asunto comienza a preocuparles, ya que a la velocidad que lleva la producción de mariguana legal, su negocio puede ser mermado considerablemente y entonces se preguntan, ¿dónde vender el excedente? Obviamente en territorio patrio aunque continúe el combate contra su producto.

¿La prohibición cuánto tiempo más puede durar?

¿Y el costo en vidas mientras que allende la frontera entre lo “terapéutico” y la juerga cada día se legaliza más y más?

Además de Estados Unidos, ¿en qué otros países está permitida la mariguana con diferentes disposiciones?

En diciembre de 2013, Uruguay se convirtió en el primer país en legalizar la producción, venta y consumo; Corea del Norte no considera a la cannabis ni al opio como drogas; Holanda tiene establecimientos donde se venden algunos gramos por persona; Portugal abolió las penas contra los consumidores; en Colombia la posesión para consumo personal no es considerada como un crimen; Argentina despenalizó el consumo mientras se haga en privado; Suiza, desde octubre de 2013, se permiten hasta diez gramos por persona; en Bélgica sólo se multa su consumo en espacios públicos; Canadá permite el uso médico de la hierba.

Y aquí en México, ¿no hay manera de que regularicemos nuestros esfuerzos, energía, presupuesto y muertos en un combate cada vez más estéril?

Twitter: @RaulCremoux

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