Opinión

Trumpmanía

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Respecto de Donald Trump hay, ahora, dos preguntas que formularse: la primera es hasta qué punto se va a correr hacia el centro y moderará su postura. La segunda es, si no se modera, cuál es el margen real que tendría como presidente de Estados Unidos de modificar un tratado comercial que depende del Congreso.

Esas dos preguntas capitales –para las cuales, por el momento, no puede haber respuesta definitiva– marcarán el futuro de la relación México-Estados Unidos si, como es posible, Trump gana la elección presidencial. La respuesta a la segunda depende, en buena medida, de cómo quede integrado el Congreso.

Por otra parte, Trump se impuso sobre el Partido Republicano contra viento y marea. Rupert Murdoch lo advirtió desde los resultados de Nevada: sería una locura que los republicanos no cerrarán filas tras su candidatura. El retiro de Ted Cruz y John Kasich va en ese sentido y puede entenderse como el inicio de una negociación entre la élite republicana y el candidato, que aún no concluye como lo muestran las tensiones con Paul Ryan, líder de la Cámara de Representantes.

La campaña de Trump, por razones evidentes, ha dado ya un giro, enfilándose directamente contra Hillary Clinton, al mismo tiempo que empieza a presentar una cara más presidencial. En esa lógica se inscribe la consideración de que su compañero de fórmula sea John Kasich, quien cuenta con el beneplácito de la élite republicana.

El giro de Trump ha incluido un guiño a los hispanos el pasado 5 de mayo. Pero, como advierte Los Ángeles Times, parece tratarse de una mascarada más del candidato bravucón. Por lo pronto, la mayoría de las organizaciones latinas manifestaron su malestar y desestimaron el gesto.

De lo que no hay duda es que a México le iría mal con Trump. Baste señalar que la retórica antiinmigrante ha calado fuerte y es muy improbable que una vez en la Casa Blanca, ya como presidente, decidiera echar marcha atrás. Hay, en consecuencia, que prepararse –así sea mentalmente– para su eventual victoria.

Porque considerar que esa posibilidad es muy remota y que la elección presidencial será un paseo de verano para Hillary Clinton es un grave error. Todo indica que la contienda será muy reñida. Baste apuntar que la distancia entre Clinton y Trump se ha venido cerrando y ya hay, por lo menos, una encuesta que los sitúa en empate técnico.

Trump puede imponerse por una serie de razones:

1. Empieza a haber una especie de Trumpmanía: la base de apoyo del candidato republicano no sólo la integran los obreros blancos de bajos ingresos, sino cuenta con simpatizantes en todos los estratos de la población blanca.

2. Hillary Clinton tiene un expediente no resuelto: los correos electrónicos confidenciales que, siendo secretaria de Estado, desplazó a su computadora personal. Lo que podría dar pie a un proceso por haber violado normas de seguridad nacional.

3. Trump lanzará una ofensiva en todos los niveles contra Clinton, desde alentar la candidatura independiente de Bernie Sanders hasta mover mar y tierra para que se abra un proceso a la exsecretaria de Estado.

4. La apuesta de Trump de formar una mayoría blanca como soporte de su candidatura, sin tomar en cuenta el peso de las minorías de todos los colores, puede revelarse efectiva si logra movilizar a los electores blancos.

5. El éxito de Trump no se puede explicar sin tomar en cuenta los medios de comunicación, que le han dado gran cobertura porque incrementa el rating. Dicho de otro modo, el candidato republicano es, sin duda, mucho más mediático que Hillary Clinton.

6. Por último, está el factor péndulo: el giro que significó la elección y reelección de Obama generó molestia e irritación en sectores de la población blanca que súbitamente adquieren voz y representación en la estridencia trumpiana. A toda acción, corresponde una reacción.

En suma, la moneda está en el aire y la campaña no sólo se anuncia reñida, sino muy tensa y polarizada. Veremos volar sapos, estiércol, víboras, tepocatas y los mexicanos seremos referencia y pretexto. Y a la mañana siguiente podríamos despertarnos con la noticia de que Trump se ha convertido en el cuadragésimo quinto presidente de Estados Unidos.

Twitter: @sanchezsusarrey

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