Opinión

Trump y el efecto de 'huevo revuelto'

 
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Trump y el efecto de “huevo revuelto”

La frase se la escuché a Pedro Aspe: “en un huevo revuelto trate usted de separar la yema de la clara. Simplemente no es posible. Así está buena parte de la industria manufacturera de Norteamérica”.

Gravar las exportaciones de México hacia Estados Unidos será gravar también a las exportaciones de Estado Unidos hacia México.

Si se suman las exportaciones e importaciones del comercio intrafirma de las empresas multinacionales de Estados Unidos (EU) establecidas en México, superan 100 mil millones de dólares anuales.

Se estima que las exportaciones manufactureras mexicanas tengan en promedio 40 por ciento de componentes producidos en Estados Unidos.

Un ejemplo de esta integración lo da la Ford y el modelo F-150 se convirtió en un caso. La planta de Essex en Windsor, Canadá, se convirtió en la sede de la producción del modelo Tritón, de ocho cilindros, mientras que en IMMSA, empresa regiomontana, se fabrica el chasis denominado M450.

La posibilidad de que la Ford en EU tenga un modelo competitivo para enfrentar a competidores como Toyota, depende de la cadena de suministro que incluye toda Norteamérica.

Si se interrumpiera esa cadena se perderían empleos en Estados Unidos.

La estrategia de Ford ha sido ensamblar vehículos ligeros en México porque el costo baja en cerca de mil 200 dólares por auto. De no hacerlo, no se harían en EU sino simplemente no se harían y la empresa perdería mercado frente a competidores de Asia.

En otras palabras, lo que ha dicho Trump es que “quiere quitar la clara y dejar la yema”… pero en los huevos revueltos eso significa quedarse enteramente sin desayuno.

La premisa de la que parten empresarios de aquí y de allá es que el presidente electo de Estados Unidos y su equipo no son tontos.

Mientras que las exportaciones manufactureras mexicanas tienen 40 por ciento de integración de partes generadas en EU, las exportaciones de manufacturas chinas que llegan a Estados Unidos tienen solo 4.0 por ciento.

Pretender gravar las importaciones provenientes de México es como darse un tiro en el pie.

La apuesta es que las acciones de Trump puedan ser realmente mediáticas y con ellas logre convencer a su electorado de que está cumpliendo con sus promesas de campaña, mientras que, en la realidad, esté realmente dirimiendo cómo conseguir aumentar la competitividad de América del Norte, en particular en el contexto de un dólar fortalecido que le ha restado competitividad a su industria.

Sin embargo, como le hemos comentado en otras ocasiones, México debe fortalecer su posición negociadora acercándose a la otra superpotencia comercial: China.

El arribo de la empresa petrolera china CNOOC, que invertirá cerca de ocho mil millones de dólares en el Golfo de México, multiplicará por 40 veces la inversión china acumulada en toda la historia.

En este año inició operaciones el banco chino ICBC, uno de los mayores del mundo, lo que debe permitir ser la punta de lanza de la inversión china en México.

Una negociación inteligente con congresistas, empresarios, gobernadores, alcaldes y organizaciones sociales en EU, además del equipo de Trump, junto con un sano acercamiento a la competencia de Estados Unidos en el mundo, puede permitir a México emprender la nueva negociación comercial de 2017, con habilidad, fuerza y con la expectativa de obtener el mejor resultado alcanzable para México.

Twitter: @E_Q_

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