Opinión

Trump listo, y México…

  
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Donald Trump. (Bloomberg)

“Si los países de donde proceden estos inmigrantes tuvieran niveles razonables de violencia y de oportunidad económica, entonces esas personas no tendrían que venir a Estados Unidos.”: John Kelly, general retirado y recién nominado como secretario de Seguridad Interna.

Trump ya tiene su 'equipo de estrellas' para actuar en el tema migratorio. Ya realizó su principal movimiento como presidente electo, nominar para que sean ratificados por el Senado a los dos puestos claves para la migración: el procurador de Justicia y el secretario de Seguridad Interna. El primero, encargado de instrumentar la ley migratoria y el segundo, de administrar las agencias que cuidan las fronteras y que regulan los flujos migratorios.

La pregunta que surge entonces es si México ya tiene listo su plan y estrategia para contrarrestar el apretón que seguramente realizará Trump a partir del próximo 20 de enero cuando comience a despachar en la Oficina Oval.

Jeff Sessions como procurador general fue una de las primeras nominaciones de Trump. Como tal presidirá el Departamento de Justicia, lo que le posibilitará remover a los jueces migratorios que llegaran a mostrarse benévolos con los migrantes. Esta es la segunda ocasión que Sessions es nominado para un cargo federal y por tanto requiere aprobación del Senado. En 1986, Ronald Reagan lo nominó para ser juez federal. En ese momento era el procurador general de su estado natal, Alabama. El comité judicial del Senado, no obstante tener mayoría republicana, rechazó la nominación de Sessions. Durante su diligencia para saber quién era y qué representaba Sessions, los senadores se percataron que tenía una bien ganada fama de racista. Entre sus muchos comentarios que evidenciaron sus prejuicios, está la referencia a un colega afroamericano como boy, es decir muchacho, una expresión sureña con tintes discriminatorios.

Con la distinción de ser uno de los senadores más duros en el tema migratorio –aplicar a raja tabla la ley en la frontera y a los migrantes no autorizados-- logró convertirse muy temprano, en la campaña de Trump, como uno de sus asesores en el tema. A diferencia de lo acontecido hace ya 30 años, en esta ocasión es de preverse que sea fácilmente ratificado por el Senado. No sólo [porque] los republicanos conservaron la mayoría en el Senado, sino porque hoy, en los tiempos de Trump, volvieron a ser válidos los comentarios racistas y discriminatorios.

John Kelly fue nominado esta semana como secretario de Seguridad Interna. Esta enorme agencia con 240 mil empleados fue creada en respuesta directa a los ataques terroristas del 11 de septiembre. Al acaparar toda la burocracia que regula la migración y las fronteras, se ha convertido en una agencia de alta relevancia para México.

A primera vista podría aparecer como un halcón de la frontera, pero si se analiza su trayectoria y se revisan sus declaraciones, como lo hace la extraordinaria investigadora de Vox.com, Dara Lind, surge un personaje complejo, que incluso insiste en ir a las raíces del fenómeno migratorio. Este exgeneral de la Marina, retirado, conoce bien a América Latina y especialmente a Centroamérica. Encabezó de 2012 a febrero de este año el Comando Sur y como tal realizó varias operaciones militares en la región. A cargo del Comando Sur ganó fama como crítico de la administración y el Congreso por una actitud negligente hacia América Latina, uno de sus comentarios es: “A menos que sea confrontado por una crisis inmediata, visible o incómoda, la tendencia de nuestra nación es tomar la seguridad del Hemisferio Occidental por sentado. Creo que es un error”.

Trump ya tiene su equipo listo para llevar a cabo sus promesas de campaña: deportación masiva de indocumentados, construcción del muro y desaparición de la acción ejecutiva de Obama (DACA por sus siglas en inglés) que le permitía a los migrantes que llegaron de niños, conocidos como soñadores, permanecer y trabajar legalmente por periodos de dos años.

La discusión de qué tanto podrá y querrá apretar Trump como presidente es estéril. Tenemos que esperar lo peor. La lista de 11 puntos para la protección de los connacionales de hace unas semanas que publicó la Cancillería fue muy mal recibida. Aspirinas, literalmente, para el cáncer.

Urge una visión integral y ambiciosa. La Cancillería sigue insistiendo en atender a la emigración a Estados Unidos, y lo saben hacer. Sin embargo, este es el flujo de menor dinamismo. En los flujos más dinámicos, migración de retorno y migración de tránsito, seguimos pasmados. La división Segob lo interno, Cancillería lo externo, nos debilita. Trump impondrá un nuevo juego. No tolerará la inmigración ilegal. Adelantémonos. Asumamos de una vez que requerimos flujos ordenados y legales: de emigración, transmigración y retorno. Una visión regional que incluya el triángulo del Norte-Centroamericano. Y como principio, no prometamos lo que no podemos dar. Si no hemos podido amortiguar el retorno, es hora de dejar de inventar nuevos programas.

Twitter: @RafaelFdeC

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