Opinión

Trump, gran prueba para la IP mexicana

  
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ME Trump feliz. (Especial)

Washington no sabe cuántos de los migrantes que están en su territorio de manera ilegal entraron a Estados Unidos con visa en mano.

The New York Times publicó en enero un reporte donde se dejaba en claro que ni la Casa Blanca ni el Congreso estadounidense saben cuántos migrantes poseían un visado vencido.

Se habla, en términos generales, de que 40 por ciento de los once millones de indocumentados forman ese universo, pero el Times puntualizó que la cifra es una estimación que tiene casi veinte años sin actualizarse, pues proviene de un reporte de 1997.

El reportaje (http://nyti.ms/1YUhbUJ) explicó que monitorear a los visitantes para detectar a quienes sobrepasen el permiso de estadía podría implicar gigantescas inversiones para actores como las líneas aéreas (un reporte del Departamento de Seguridad Interna, citado por el Times, habla de costos para aeropuertos y empresas de aviación por tres mil millones de dólares).

El Times subrayó, además, que un número considerable de aquellos que permanecen en Estados Unidos a pesar del vencimiento de sus visas son trabajadores altamente calificados o estudiantes. Ayer, Donald Trump anunció que piensa ir contra esos indocumentados desde el día uno de su presidencia.

El mandatario electo informó este lunes que pedirá al Departamento del Trabajo que investigue “los abusos de programas de visas que socavan las oportunidades de los trabajadores estadounidenses”.

Imposible saber hoy cuántos de esos migrantes son de origen mexicano. Y de esos, ¿cuántos van a regresar por propio pie ante el miedo a ser deportados?, ¿cuántos serán detenidos y expulsados?

¿Cuántos se quedarán sin empleo, y por tanto sin posibilidad de seguir en Estados Unidos, por la adopción de medidas que hagan imposible a los patrones el contratar a indocumentados?...

Pero ciertamente regresarán más mexicanos de los que la economía nacional puede recibir en este momento; y muchos más de los que requerirá una economía que aún no sabe cómo van a afectarle otras de las medidas que adopte el señor Trump, quien ayer reiteró la amenaza de que retirará a su país del Acuerdo de Asociación Transpacífico (conocido como TPP).

Frente a todo eso, sería deseable que el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) fuera mucho más allá de la firma de dos convenios, demasiado protocolarios y nada detallados, que sostuvo con el gobierno federal el 11 de noviembre.

Según el comunicado de la Secretaría de Gobernación, uno de esos convenios “tiene el propósito de crear un instrumento para reforzar las acciones del Programa Somos Mexicanos, para facilitar la inserción al mercado de trabajo de los paisanos que regresan a casa y vincularlos con ofertas laborales en su lugar de origen. Se pretende que las empresas agremiadas al CCE acepten la constancia de repatriación expedida por el Instituto Nacional de Migración, como identificación social”. (sic reiterado)

En la página de internet del CCE hay aún menos detalles sobre ese convenio (el otro firmado ese día es para apoyar la prevención de la violencia. (sic).

Los empresarios saben que ellos son parte de las causas por las cuales muchos de los paisanos hoy amenazados se fueron del país. No fue por gusto que migraron, sino porque las ofertas laborales eran muy malas o malas, o inexistentes.

Trump es una amenaza que incluye a los empresarios. Sería catastrófico que no entendieran el momento, que nuestra iniciativa privada creyera que se va a salvar de la crisis firmando convenios para facilitar los trámites a la hora de ofertar empleos a 73 pesos diarios como salario.

Enfrentar al energúmeno va a requerir mucho más que eventos en el Club de Industriales.

Twitter: @salcamarena

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