Opinión

Trump, ¿cuál es la oportunidad?

 
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Trump: ¿cuál es la oportunidad?

Tanto por parte del gobierno como del sector privado, escucho que el triunfo de Trump en las elecciones de Estados Unidos es tanto un riesgo como una oportunidad.

Lo del riesgo lo comprendo rápidamente al leer el Contrato de Trump con sus votantes en donde plantea que en sus primeros 100 días propondrá la renegociación del TLCAN o en caso de no haber disposición a ello, la salida de Estados Unidos del acuerdo.

Igualmente, encuentro amenazas reiteradas como la deportación masiva de indocumentados, el gravar las remesas o la construcción del muro fronterizo.

Ninguna de sus ofertas parece ofrecer oportunidad alguna a México.

¿En dónde estaría la oportunidad entonces?

Directamente, no la veo por ninguna parte. Pero indirectamente sí.

Lo que las políticas de Trump eventualmente representarían para México pueden generar dos tipos de reacciones internas.

La primera es la cohesión de diversas fuerzas políticas en el país. Todas aquellas que ven en la modernización de México y su integración a la economía mundial un camino necesario para mejorar los niveles de vida de la gente, quizás ahora tengan los incentivos para unirse en defensa de la agresión que este modelo de desarrollo va a recibir desde Estados Unidos. Las diferencias políticas existentes entre algunos partidos, notoriamente entre el PRI y el PAN, pero aun el PRD, pueden resultar de menor importancia frente a esta amenaza.

La segunda es que el resultado de las medidas económicas de Trump puede desacreditar su populismo en un lapso breve, particularmente si realmente intenta fracturar el modelo de integración productiva que se ha formado en América del Norte. El resultado de ello puede ser una recesión en toda la región.

Ello puede generar un descrédito que le haga perder el control del Congreso en un par de años y en México pueda quitar credibilidad a las visiones que pretendan ir en contra de la modernización.

Es decir, aun si se aprovecha esta oportunidad indirecta, va a ser casi inevitable que haya costos y riesgos en el corto plazo.

Aun en el caso de que las empresas norteamericanas que se benefician del TLCAN y de la migración, logren formar una coalición que tenga la fuerza suficiente para frenar los intentos de Trump de desmantelar la integración regional, el simple jaloneo que este hecho produciría sería una causa de incertidumbre que frenaría inversiones y gasto.

Claro que también puede ocurrir un milagro, como el hecho de que el presidente Trump tenga una revelación y se dé cuenta de que estaba equivocado y que el TLCAN no sólo no es el peor tratado que se haya suscrito, sino una fuente de prosperidad para Estados Unidos.

Lo malo es que en política rara vez ocurren milagros.

No hay que ser pesimistas. Creo que el mundo va a seguir su marcha y la historia va a dejar a Trump en un basurero… a la vuelta de los años. Pero por lo pronto, hay que defenderse.

Nos equivocamos quienes creímos que el votante norteamericano sufragaría con racionalidad.

Ahora, no hay que errar de nuevo y preparar con detalle y cuidado estrategias defensivas y ofensivas frente a lo que se nos viene.

Twitter: @E_Q_

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