Opinión

Trump, AMLO y el terror al populismo

 
1
 

 

trump

En México tiene fundamento el temor a que un populista llegue a la presidencia. Andrés Manuel López Obrador se parece mucho a Donald Trump. Ambos capitalizan el descontento de la población. Ambos aprovechan una reacción lógica contra la situación actual. Ambos asumen una postura mesiánica y proponen soluciones mágicas, carentes de fundamento racional. Ambos son arrogantes. Ambos son malos perdedores. Si ganan, merecían la victoria; si pierden, la culpa es del árbitro o de las reglas. Ambos insultan y menosprecian a quien se les opone. Trump tiene mucha más gente en contra que a favor, AMLO también. Pero, quienes los favorecen les perdonan todo. Como Trump dijo, podría asesinar a alguien en plena Quinta Avenida, y lo seguirían apoyando. Con AMLO pasa lo mismo.

El fenómeno de Trump y el surgimiento de populismos en Europa preocupa a los detractores de AMLO. La elección de 2018 quizá será la que se gane con un menor porcentaje del voto total en la historia. Si de voto duro se trata, sólo PRI y PAN parecerían factibles. Si la elección se vuelve referendo de este gobierno, AMLO se vuelve peligroso. También lo sería si ocurre una situación extrema. Ésta podría provenir de un factor exógeno, una crisis de crédito en China, por ejemplo, que provoque un inoportuno conflicto económico internacional; o de uno endógeno, como podría ser un escándalo de corrupción o uno de derechos humanos aún más grande que los ya vividos.

En mi opinión, se equivocan quienes piensan que la forma de bloquear el camino de AMLO a Los Pinos es “manejando” a los medios de información y evitando que se critique al gobierno. Igualmente, se cree que construir instituciones que ataquen el tema de la corrupción es una afrenta directa al PRI (cuando ésta igual podría investigar a Padrés o Ebrard).

La corrupción no es una “molestia”, es el principal impedimento al crecimiento económico del país. Después de Venezuela, México es el país de América Latina que menos creció entre 2000 y 2015. Esto a pesar de que hay industrias y regiones que se desarrollan con un vigor que envidiarían las mejores economías del sudeste asiático. Pero, estados como Oaxaca sucumben bajo estructuras casi feudales que estrangulan el crecimiento. Peligrosamente, el gobierno opta por aumentar gasto corriente, a costa de reducir inversión pública.

Paradójicamente, sería buen momento para que el gobierno se endeudara para invertir en infraestructura inteligente, e incrementara el crecimiento potencial del país, detonando inversión privada nacional y extranjera. Pero, la corrupción impide esa estrategia. El gobierno haría obra que maximice no el impacto de la inversión, sino cuánto del gasto se “comparte” con quienes participan de éste. Sobran ejemplos.

Es delicado no estar creciendo en pleno “bono demográfico”. En este momento, nos ayuda el aumento de la población en edad de trabajar, cuando ésta envejezca, será un lastre que exigirá acceso a salud, e incluso pensiones.

La única forma de fondo de fortalecer el modelo económico actual, impidiendo que un populista -AMLO u otros que surjan- dé marcha atrás a logros obtenidos con mucho esfuerzo, es construyendo instituciones que incrementen la transparencia y la rendición de cuentas, que acaben con la impunidad y con los altos niveles de corrupción; es incrementando la eficiencia y alcance del gasto público.

La sociedad civil puede y debe jugar un papel relevante, debe ser empoderada para hacerse dueña del proceso. Limitar su acción, porque al gobierno o al partido en el poder les incomoda lidiar con ellos, sería un error de proporciones históricas. También lo sería el seguir incrementando el control sobre los medios. En la era de las redes sociales, la crítica no puede estar limitada a éstas. Los medios profesionales tienen que verificar información, checar fuentes e invierten en asegurarse de la veracidad de lo que dicen, en las redes sociales se puede difundir en forma viral lo que sea.

El mayor riesgo para México no es la crítica, o un populista. El principal riesgo es que la falta de crecimiento siga retrasando la incorporación a la economía formal de decenas de millones de mexicanos, que no se creen suficientes empleos; que la Reforma Educativa siga avanzando a paso de tortuga, mientras millones de jóvenes salen en blanco de las aulas, y se vuelven adultos frustrados cuya capacidad potencial el país desperdicia; la discriminación racial y de género; que el combate a la pobreza se de en números, manipulando información estadística para convencer a quienes son pobres de que no deberían tener hambre; cuando la impunidad se ignora, y se repite la necedad de que la corrupción es “cultural”. En su momento, también lo fue fumar en espacios cerrados o no ponerse cinturón de seguridad, conductas que eran comunes y que cambiaron.

El único antídoto real al populista es el crecimiento y el imperio de la ley. Lo demás, es maquillaje.

Twitter:@jorgesuarezv

También te puede interesar:

México se ahoga en sus “historias únicas”

Los problemas no se resuelven ignorándolos

Desigualdad e indiferencia