Opinión

En transparencia, Mancera no sigue el ejemplo de Cárdenas

Miguel Ángel Mancera estuvo ayer en Washington. En su cuenta de Twitter el jefe de Gobierno destacó una reunión que sostuvo en la Organización de Estados Americanos. “Firmamos convenio de colaboración con @OEA_oficial para promover la transparencia y la gestión pública eficiente #mm”, publicó en esa red social. Si tan sólo supieran en la OEA que justo ayer en materia de transparencia a Mancera le venía al dedillo eso de "candil de la calle y oscuridad de la casa". Mientras allá presumía una cosa, acá ocurría una muy contrastante.

Este miércoles el gobierno de Mancera hizo públicas las declaraciones patrimoniales del titular del Ejecutivo y de otros funcionarios de la ciudad. Se trata de un ejercicio “inédito”, dijo presuntuoso Eduardo Rovelo, contralor del gobierno capitalino. Eso no es verdad por partida doble: ni en la forma ni en el fondo.

Lo que van a leer enseguida muestra que el gobierno de Mancera se quedó corto no sólo con respecto a lo que ya hizo en el tema de declaraciones patrimoniales el presidente Enrique Peña Nieto hace casi dos meses, sino que incluso es menos de lo que en su tiempo realizó Cuauhtémoc Cárdenas, para más señas su colaborador.

“Al hacer pública la declaración patrimonial del jefe de Gobierno y de miembros de su gabinete, el vocero de la administración capitalina afirmó que se trata de un proceso de rendición de cuentas ‘inédito’, sustentado en la convicción de responder a una demanda ciudadana: la transparencia en el patrimonio de quienes deben servir a la ciudad y no servirse de ella”.

Casi textualmente (las edité), estas palabras corresponden a una nota de La Jornada del 23 de febrero de 1998. Eran los primeros meses del ingeniero Cárdenas en la exregencia y su vocero, Javier González Garza (que por cierto también colabora con Mancera), resaltaba el carácter de “inédito” de la medida emprendida por el primer gobernante de la izquierda.

Así que lo de “inédito” en cuanto a dar a conocer el patrimonio lo merece en todo caso Cárdenas, no el actual mandatario. Y no sólo porque lo hizo antes, sino porque en aquel ejercicio se revelaban más datos.

En su declaración patrimonial el ingeniero y sus colaboradores dieron detalles que, en cambio, Mancera y su equipo escamotean a sus gobernados.

Por ejemplo, hace 17 años los capitalinos supieron montos de cuentas bancarias, o a cuánto ascendía el menaje de casa, mientras que ahora, cuando más deberíamos haber avanzando en transparencia, nos quieren ver la cara de paletos. Gracias Google por ayudar a la flaca memoria. Vean el siguiente comparativo.

Cárdenas hace 17 años:

“Nueve propiedades en Michoacán, Distrito Federal y –un departamento– en Madrid, España; 3 automóviles y 4 cuentas bancarias con un saldo positivo de 496 mil 754 pesos, así como deudas por un millón 370 mil 040 pesos ante la institución Banco Central Hispano”.

(http://www.jornada.unam.mx/1998/02/23/declararon.html)

Mancera en 2015:

“Una casa en cooropiedad, cuatro departamentos (uno de ellos en copropiedad), dos locales”.

No reporta vehículos y en cuanto a “efectivo, inversiones y otros valores” esto contestó el actual jefe de gobierno: “Organizaciones privadas, bancarias con saldos variables”.

(http://contraloria.df.gob.mx/index.php/declaraciones-patrimoniales)

Chido.

¿Ante qué estamos? Ante una simulación de un gobierno que se dice de izquierda, ante un engaño por parte de una administración que no sólo (de nuevo) se muestra incapacitada para innovar, sino que ya ni siquiera iguala a sus antecesores de izquierda. ¿O será que en este gobierno en realidad pretenden compararse con las regencias de los tiempos priistas?

Cuando en diciembre Mancera instruyó a dar a conocer estas declaraciones patrimoniales, advirtió en su discurso de que estaban ante una “oportunidad muy importante que no la debemos desaprovechar, que no queremos pasar a ser solamente parte de la historia de una buena intención y que se queda ahí en el tintero”.

Siguiendo las palabras de Mancera, esto de las declaraciones dadas a conocer ayer ¿es la historia de una buena intención desperdiciada o la historia de un intento de engaño a la ciudadanía?

Él es doctor en Derecho. Él sabe (o eso creemos) del hartazgo de la sociedad con la corrupción de los políticos. Espero que él sepa que lo de ayer es algo que no podía presumir ni a José Miguel Insulza en Washington, ni en México a Cuauhtémoc Cárdenas, que en su tiempo lo hizo mucho mejor. Para acabar pronto, ni a los chilangos, que de intentos de engaño por parte de gobernantes están más que cansados.

Twitter: @SalCamarena