Opinión

Transparencia

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Virgilio Andrade. (Cuartoscuro)

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil se enteró de que el presidente Peña Nieto nombró a Virgilio Andrade como secretario de la Función Pública. Gamés averiguó y encontró en el portal de su periódico Milenio que don Virgilio es un itamita de cepa y sepa que pasó los mejores años de su vida en ese instituto de fuste y fusta. Andrade cuenta con una maestría en Administración y Políticas Públicas en la Universidad de Columbia, en Nueva York. Cada vez que Gilga oye “políticas públicas” piensa que quienes han estudiado eso deberían regresar al aula a estudiar “políticas privadas”, pero en fon. Un itamita se columpiaba sobre la tela de una araña, como veía que resistía fue a llamar a otro itamita. Ya, no desgarren sus vestiduras, amigos.

Antes de convertirse en secretario de los grandes, Virgilio fue secretario de los chicos y trabajó como titular de la Comisión Federal de Mejora Regulatoria (Cofemer) de la Secretaría de Economía. Gamés no tiene idea de qué sea esa comisión, para qué más que la pura verdad. Viryi también fue consejero electoral del IFE, funcionario de Hacienda, de Gobernación. En un gesto histórico, Gamés se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y meditó: quizá Virgilio sea su propio Virgilio. Oh, sí.

Ordalía

Si están sentados párense, si están parados siéntense (sin asomo de albur). El señor Virgilio Andrade se encuentra ante la ordalía, que no es el nombre de una tía de Guanajuato sino la prueba ritual que se usaba en la antigüedad para establecer la certeza, principalmente con fines jurídicos, y una de cuyas formas es el juicio de Dios (cortesía de la RAE).

Viryi ha recibido del presidente de la República la orden de investigar al presidente de la República. Oh, sí. Virgilio investigará a quien lo ha nombrado y no sólo a él sino a la primera dama y al secretario de Hacienda, Luis Videgaray, para esclarecer si hubo o no conflicto de interés en la compra de sus casas, las casas públicas que todos conocemos. A Gilga le suena raro que un jefe nombre a un empleado para que lo investigue, pero a lo mejor así se estila: te nombro para que me investigues, orden suprema.

Además, el presidente ha dado a conocer que un panel de expertos en materia de transparencia evaluará la investigación de la Función Pública. “Estoy seguro -dijo el presidente- que los señalamientos realizados generaron la apariencia de algo indebido, algo que en realidad no ocurrió”.

Gil pensó: algo así como no hagas cosas buenas que parezcan malas. Ay, güero.

Si por un azar de la vida y de las ordalías, Virgilio guiado por Virgilio concluyera que sí hay conflicto de interés en las adquisiciones de las casas, y que el Grupo Higa y el señor San Román, contratistas de suyo y de suya del gobierno de Peña Nieto cuando fue gobernador de la entidad, ¿qué pasaría? Pues lo echarían a la calle porque contratar a quien va a arruinarte sería una barbaridad, pero bueno, a lo mejor así se estila (estilar, gran verbo).

En chino

Para todo efecto teórico (si hay efectos prácticos los habrá teóricos), el nombramiento de Virgilio ha sido acompañado (una voz pasiva, al fin) por un paquete que el presidente ha dado a conocer, ocho medidas para favorecer (cer-cer) la transparencia y pelearse a bofetadas con la corrupción. Pas mal.

Dentro de la Función Pública se creará una comisión ética y de conflictos de interés. Muy bien, nada sobra si se trata de combatir a la corrupción, mju, pero cuidado, porque si siguen creando comisiones dentro de las comisiones vamos a terminar en Indios Verdes, ahítos de la comisión. Gamés propone, modestamente, que en el tercero de secundaria a los jóvenes se le imparta una materia muy importante: “conflicto de interés”.

Esta asignatura tendrá tanto valor como la matemática o la biología.
¿Vencerá el presidente Peña a la incredulidad? Está en chino. ¡Oh!, qué ha escrito Gil: en chino. El presidente fue a China a hacer buenos negocios y nuestros socios del norte hicieron un corajón. Y, mole, así se dice en español Wall Street Journal (como ven a Gilga en el papel del columnista súper informado). En fon.

La máxima de Francis Bacon espetó en el ático de las frases célebres: “En materia de gobierno todo cambio es sospechoso, aunque sea para mejorar”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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