Opinión

Transferencia de costos políticos

 
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empresas de seguridad

Estas semanas han sido de contrastes para México, y los medios de comunicación a diario documentan esta realidad. Según la información del momento, México está en la antesala del primer mundo por su economía, y al mismo tiempo lidera en la barbarie por sus problemas de inseguridad y corrupción.

Por ejemplo, hace unos días en su participación en el Foro The Economist, el secretario de Hacienda y Crédito Público, el doctor Luis Videgaray, aseguró que no sólo México ha crecido en los primeros nueve meses un 2.4 por ciento, sino que crece más que otras naciones de América Latina. Afirmó que el consumo de las familias mexicanas es el motor fundamental que está impulsando el crecimiento económico: “el mercado doméstico está mostrando un mayor dinamismo, lo cual nos lleva a crecer más de lo que suman otras economías de América Latina”.

¿Y qué dijo sobre la depreciación del peso y la volatilidad mundial? Según el secretario de Hacienda, el tipo de cambio ha beneficiado a sectores como el del consumo, por el envío de remesas a México, el cual se ha incrementado 26 por ciento.

Pero hubo un tema que simple y llanamente no pudo encontrar el lado amable: la violencia. El secretario afirmó que la inseguridad afecta el crecimiento económico del país.

Datos recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) revelan que el costo de la inseguridad a los mexicanos en 2014 fue de 226 mil 700 millones de pesos, lo cual equivale a 1.27 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). Otra fuente, el Índice sobre la Paz Global y en México, señala que la inseguridad le cuesta al país 27.7 por ciento del PIB.

El presupuesto público federal para la función de seguridad pública 2014-2015 revela que el presupuesto del gobierno mexicano para 2015 dedica 153 mil 419 millones de pesos a seguridad, lo que supone una cantidad tres veces mayor que la que se destinaba a esta partida hace una década. Y aunque el gobierno ha querido convencer a la población de que las cosas han mejorado en el ámbito de inseguridad, la realidad es que la población se siente más insegura que nunca.

Y tal vez es por eso que otra información positiva publicada esta semana tampoco se apreció: la tasa anual de inflación es de 2.48 por ciento, lo que suma siete meses seguidos de un mínimo histórico en inflación, según el Inegi.

Obviamente la baja inflación en el país es información que debería de ser el enfoque principal de los periódicos y noticiarios. Pero simple y llanamente no puede competir con la información que surge de Morelos esta semana, donde por fin se aclaró que fue la fiscalía del gobierno estatal la que enterró 105 personas en una fosa clandestina argumentando que nadie había reclamado los cuerpos. Ya surgieron personas que han identificado a sus familiares muertos y ahora exigen una investigación del porqué el estado no les entregó los cuerpos de sus seres queridos.

Lo que sucedió en Morelos es gravísimo si uno considera que desde octubre pasado, después de que desaparecieron los 43 normalistas de Ayotzinapa, casi 300 cuerpos han sido encontrados en más de 170 fosas clandestinas en Guerrero.

Más allá de las masacres y desaparecidos, de nuevo otro índice señala el problema de corrupción e inseguridad en el país. En este caso fue el Índice de Competitividad Internacional 2015, elaborado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco). Los encabezados destacaron que “la corrupción es uno de los problemas más graves y más extendidos de México… Los costos que acarrea permiten categorizarla como el enemigo público número uno”.

El índice general posiciona a México en el lugar 36 de 43 países, con una calificación de 39 por ciento (en la escala del cero al 100). La razón de esta “baja” calificación se debe a los indicadores que tienen que ver con el Estado de derecho, delincuencia y corrupción. En esa materia, el documento señala que “México está estancado en Estado de derecho, el principal lastre de nuestra competitividad. Esto se debe a los retrocesos en costos de la delincuencia, inseguridad y corrupción pese a los avances marginales en la protección de acreedores”.

Con los comentarios del secretario Videgaray resaltando los éxitos en temas económicos y comentando del impacto de la inseguridad en estos avances, podríamos estar presenciando cómo se empiezan a transferir los costos políticos de los fracasos de esta administración. Hay que recordar que sin seguridad no hay desarrollo y no hay crecimiento. Y el responsable de la seguridad en el país es el secretario de Gobernación.

Twitter: @Amsalazar

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