Opinión

Traiciones en Veracruz

 
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Miguel Ángel Yunes. (Cuartoscuro)

¿Quién ganará la elección para gobernador en Veracruz? Si hoy fuera la votación, de acuerdo con una encuesta en las manos de los dirigentes del PRI, la victoria sería para el candidato de la coalición PAN-PRD, Miguel Ángel Yunes. El candidato priista, Héctor Yunes, daría una fuerte pelea en las urnas, pero no le alcanzaría para derrotar a su primo hermano.

El candidato de Morena, Cuitláhuac García, quedaría lejos de los punteros. Pero no se sabe, sin embargo, qué pasará dentro de dos domingos cuando sea la votación, porque se siguen peleando los candidatos en las cañerías, aunque los traidores dentro del PRI siguen sumando esfuerzos para llevar a Yunes, el azul, al gobierno veracruzano. La desintegración de la institucionalidad priista no se había visto con tal claridad desde que los gobernadores del norte y centro del país boicotearon la campaña presidencial de Roberto Madrazo, en 2006. La reedición de esta lucha, evoca aquellos años.

En Veracruz se juegan muchas cosas que tienen que ver con la sucesión presidencial en 2018. El estado es el tercero con mayor peso electoral -después de México y la Ciudad de México-, y nunca ha sido gobernado por otro partido que no sea el PRI. Empero, en las elecciones presidenciales de 2012 el candidato Enrique Peña Nieto fue derrotado por la panista Josefina Vázquez Mota, y es donde su aprobación como presidente, así como la de Javier Duarte como gobernador, se encuentra en el peor nivel entre las 12 entidades donde se disputan gubernaturas. Una derrota del PRI dejaría a su abanderado presidencial con sólo una entidad, el Estado de México, de las que cuentan como los campos de batalla electoral, bajo un gobierno priista. La paradoja es cómo, en estas condiciones, hay priistas que están trabajando a favor del candidato del PAN, y que las traiciones se sepan al más alto nivel del gobierno sin que se corrijan o haya consecuencias.

La persona que está demostrado encabeza la campaña priista contra su candidato, Héctor Yunes, es la diputada local Marisela Tovar Lorenzo, que está operando con los petroleros de Poza Rica, en el norte del estado, para movilizar el voto a favor del panista Yunes. De acuerdo con personas que conocen de la operación de los priistas traidores, de manera muy cuidadosa se han infiltrado en organizaciones de su partido y asistido a reuniones y mítines a favor del candidato para reclutar conversos. Tovar Lorenzo, quien es de Papantla, forma parte del corredor del norte veracruzano, donde el panista Yunes quiere revertir los respaldos electorales para su primo priista. ¿Hasta dónde los petroleros del norte de Veracruz están actuando con la aprobación de los líderes del sindicato? En el sur, donde Yunes el panista tiene menos apoyos, los petroleros están con Morena.

Nadie sabe para quién trabaja en Veracruz. Tovar Lorenzo, de acuerdo con veracruzanos conocedores, está operando contra el PRI en apoyo de Donaciano Cobos, que está enfrentando al enemigo de su familia, Basilio Picazo, por una diputación local. Lo irónico es que Cobos, que contiende por el Partido Alternativa Veracruzana, apoya estatalmente al priista Yunes. Los caminos que se cruzan son amplios. Otra persona que opera a favor del panista Yunes es Enrique Ampudia Melo, nacido en Hidalgo y con vieja relación con el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y con el exprocurador general, Jesús Murillo Karam.

Ampudia Melo fue subsecretario de Gobierno en la administración de Duarte, y más adelante su secretario particular. Extraña vinculación por los antecedentes. Tomó mucho poder durante los 80, cuando en el gobierno de Patricio Chirinos el expriista Miguel Ángel Yunes, su responsable de seguridad, creó un sistema de inteligencia política en la entidad, que usaba para espiar a sus adversarios, y le dio la responsabilidad a Ampudia Melo. Como griego dentro del Caballo de Troya, se vinculó hace poco a la campaña del priista Yunes, pero de acuerdo con la prensa local, fue marginado.

El corredor del norte veracruzano tiene dos soportes financieros. Uno es Tantoyuca, el municipio donde el PAN registra el mayor número de votantes de todo el país, donde el cacique es el tres veces alcalde y diputado local, Joaquín Guzmán Avilés, cuyo sobrino Jesús es el actual presidente municipal. El otro es Manuel Muñoz Ganem, exdirector administrativo del ISSSTE cuando el panista Yunes era su cabeza, y quien es considerado como su principal prestanombres.

Muñoz Ganem, junto con su viejo amigo, es sujeto de una investigación de la PGR por lavado de dinero. Las articulaciones se complementan con Ricardo García Guzmán, contralor general en el gobierno de Duarte, cuyo hijo, promovido por el panista Yunes a funcionario del ISSSTE y diputado local, es actualmente alcalde priista en Pánuco.

Las traiciones priistas al candidato priista no son sólo coyunturales. Forman parte de esa degradación del tejido político en Veracruz, acentuado por la debacle del gobierno de Duarte, y por el interés, en algunas oficinas del gobierno federal, que perder el estado es menos costoso, pensando en 2018, que dejar que el líder del partido, Manlio Fabio Beltrones, rescate la gubernatura para el PRI. No parece casual que el estratega de opinión pública y mercadología de Miguel Ángel Yunes sea Hugo Scherer, un muy experimentado operador político que trabaja de manera regular con el secretario de Gobernación.

Twitter: @rivapa

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