Opinión

¿Tormenta perfecta en las finanzas personales?

 
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gasolina

Los mexicanos hemos sufrido las crisis sucesivas y las políticas para salir de ellas.

Hoy el entorno de nuevo es complicado y podría surgir una “tormenta perfecta” que altere en forma seria a las finanzas personales desde cuatro ámbitos básicos: ingreso, gasto, inversión y crédito.

1.- Ingreso. Analistas identifican riesgo de una recesión, que implica una caída generalizada. Por tanto, habría pérdida de empleos, además de la afectación a todos los emprendedores.

Esta expectativa se debe al efecto que el Brexit pueda provocar en el comercio internacional y a la tendencia alcista en las tasas de interés.

Por supuesto, un factor que lo haría empeorar sería un eventual triunfo de Donald Trump en la presidencia de Estados Unidos.

2.- Gasto. Ya se está sufriendo el alza de la gasolina y de la electricidad, que incide de manera directa provocando aumentos en cascada sobre otros bienes, al subir los costos de producción y de distribución.

Por el momento, la elevación del tipo de cambio había provocado un resultado moderado de los precios, porque las empresas dejaron de trasladarlo por mantener su competitividad y por las coberturas financieras; sin embargo, de seguir alto, terminarán haciéndolo, generando una avance en los costos de los productos, no sólo de los importados, pues existe un amplio componente de insumos externos en los artículos nacionales.

3.- Ahorro. Habrá un impacto en este rubro al reducirse el ingreso disponible. También se presentará una minusvalía en los fondos de renta fija y en las Afores derivado del ajuste en las tasas de interés, situación que luego se diluirá, esperando sea compensado.

Algo positivo sería una tasa de interés real en las cuentas bancarias; empero, dependerá de qué tan acertada fue la estrategia del banco central para abatir la inflación, porque de otra manera es un efecto ilusorio.

En particular, la bolsa tendría altibajos como consecuencia del incremento en las tasas y de la recesión.

4.- Crédito. Hay una elevación en su costo y podría seguir subiendo en la medida que la inflación no ceda.

Adicionalmente, traerá aparejado un mayor requerimiento de ingreso y enganche sobre los contratos de largo plazo. Por su parte, si hay una recesión las instituciones tenderían a cubrirse bajando la colocación y aumentando las tasas activas.

En los próximos meses iremos observando si el escenario de tormenta perfecta se confirma; debemos estar al pendiente.

Twitter:@finanzasparami

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