Opinión

Topar con la iglesia

 
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Papa Francisco

Uno. La intrascendente, desangelada, visita a México de Francisco, argentino, jesuita y Papa (en ese orden), tuvo más de “grilla” interna que externa. Los signos se multiplican.

Dos. Mientras hacia afuera se impuso la visita de Jefe de Estado sobre la apostólica, que inhibió toda crítica con pelos y señales (el Laberinto que ya no es de Creta sino de Ayotzinapa), al calamitoso y errático gobierno anfitrión (si bien éste no se midió colando antes del protocolo a los Televisos Cantores); hacia adentro el Papa denunció el papel palaciego, cercano a los hombres del poder (y del dinero) de los obispos mexicanos. Usted sabe las excepciones.

Tres. Por eso sorprende la arremetida, política, del Arzobispado de México, a la partidocracia, verdadera plaga bíblica (expresión, aquí, palabra justa).

Cuatro. En realidad, en reciente editorial del semanario Desde la fe, no se dejó títere laico con cabeza. ¿Sobre la pobreza, esa otra plaga? A 7 millones asciende la cifra de los más vulnerables del país. Según datos del CONEVAL, en 2014, el número de pobres creció en dos millones.

Cinco. ¿Origen de la pobreza? Múltiple: a) el estancamiento; b) la depredación de los recursos naturales; c) la desigual distribución de la riqueza; y c) la corrupción.

Seis. ¿Democracia (a la mexicana)? Contra lo que predijeron los intelectuales amasados en el 68 y la Reforma Política, y lo que presume la propaganda oficial, y el aparato multimillonario del IFE y del TRIFE, apunta el semanario católico que nuestra democracia es un desastre, por: a) cara; b) burocrática; y c) ineficaz.

Siete. ¿Elecciones a la puerta? Las elecciones en 13 estado de la república, costarán 5 mil 258 millones 538 mil pesos. Y bien pudo añadir el editorial, los 5,000 millones que costará el Constituyente capitalino (y que, para colmo, añado, le quedaremos a deber al IFE que se los deberá a su presupuesto).

Ocho. ¿Organismos electorales locales? Llámaseles, sin empacho: “débiles y eclipsados” (ahí tiene usted el caso de Puebla).

Nueve. ¿Salarios de los funcionarios y los políticos? Montos millonarios, cínicos, ofensivos para quienes viven con mil pesos al mes (pesos que son pesares).

Diez. ¿Crecimiento económico? Fallido, pifia pude decirse. 2.4 por ciento en vez del 5 prometido por el gobierno hace cuatro años.

Once. Como se aprecia, el horno no está para bollos en lo que se refiere a los principales indicadores de una gestión que da “pálpito” de ir a salto de mata. Primero se niega la sola posibilidad de autorizar, a un hijo, un simple “churrito”; luego, quizá porque el escenario cambia, de la intimidad del hogar, al ágora, se planea el aumento de dosis autorizada (¿y la producción y distribución, qué?).

Doce. ¿Incluye, de casualidad, la descarnada crítica al desastre político y gubernativo, la sana, cristiana auto-crítica? ¿Puede uno imaginarse una Iglesia en pleno neo “aggiornamento”, devota de la Teología de la Liberación, sus obispos en mangas de camisa organizando comunidades de base? Muy al sandinista original modo. Ni por pienso.

Trece. Me temo, pues, que el incendiario editorial, forma parte de la tesis exculpatoria, pero enojada, de que Francisco estuvo mal informado sobre el aburguesamiento sin medida de la jerarquía eclesiástica mexicana. Lo más seguro.

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