Opinión

Todos contra 'El Bronco'

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El Bronco (Especial)

En Nuevo León se está preparando una elección de Estado, o lo más parecido a ésta. Frente a la posibilidad de una sorpresa de El Bronco, el candidato independiente que se llama Jaime Rodríguez, el gobierno federal inició una estrategia con sus mejores operadores políticos para convencer a la élite empresarial neoleonesa que apoyen a la candidata del PRI, Ivonne Álvarez, para que remonte en las encuestas y que su adversario se desplome, para que ella gane. Ofertas y amenazas están sobre la mesa. Sólo si gana Álvarez, advirtió uno de los estrategas a varios empresarios, el estado recibirá apoyos federales. Álvarez, prometió otro, iniciará procesos en contra de la familia del gobernador Rodrigo Medina. A la petición de varios empresarios si a cambio Álvarez les entregaría parte del gabinete, les respondieron que sí. El PRI, está claro, anda muy nervioso.

Lo primero que se hizo en el centro del país es quitarle al gobernador Medina la jefatura única de la campaña de Álvarez, y pedir a sus mejores cuadros políticos que vayan a Nuevo León a apoyarla en los actos de campaña, como una señal de respaldo nacional. Los resultados no han sido buenos, porque los mítines de Álvarez han estado totalmente desairados, lo que muestra que hasta la estructura está perdiendo. La campaña se encuentra desfondada, aunque no se admite fácilmente, y no es sólo consecuencia de una mala candidata que no prendió. El gran común denominador de la oposición a Álvarez es la corrupción de Medina.

Cierto o no, la acusación generalizada contra el gobernador es por la tolerancia que ha tenido con su padre, Humberto Medina Ainslie, a quien acusan de actos de corrupción y exigir comisiones por la obra pública y licitaciones gubernamentales. Castigan a Álvarez para castigarlo, porque la presunta corrupción de la familia Medina, el gobernador y su padre, que arrastra desde el principio de su gestión, es el gran lastre que se ha visto en la etapa final de la campaña, y que no fue incluido en los escenarios electorales cuando en Los Pinos le entregaron el manejo de la elección.

La agitación electoral que se vive en Nuevo León con la irrupción de El Bronco, el primer candidato independiente con posibilidades reales de ganar una elección, lo convirtió en un catalizador de la inconformidad y la indignación. Las encuestas tienen a El Bronco punteando la elección, con un creciente espectro del electorado alineándose para votar por él, mientras que existen contradicciones entre la élite empresarial sobre si vengarse de Medina en las urnas será un beneficio mayor que ser gobernados por Rodríguez, a quien no todos los capitanes de la industria ven con confianza.

Los intentos para cambiar la dinámica empresarial hacia Álvarez, que significa retirar todos los apoyos financieros a El Bronco, han tenido resultados distintos. Varios grupos industriales inyectaron dinero a su campaña, y algunos de ellos, de acuerdo con personas que los conocen, no cambiaron su postura. Otros, en cambio, optaron por aportar dinero a la campaña del candidato panista, Felipe de Jesús Cantú, que se encuentra en un alejado tercer lugar. Una de las propuestas sobre la mesa es que los empresarios hablen con quienes respaldan al panista y con la dirigencia del partido, para que se genere un voto útil por Álvarez, para evitar que gane El Bronco. Pero hasta ahora, eso no ha sucedido.

La otra propuesta que se manejó partió de la certeza empresarial de que Álvarez no sería una buena gobernante. Por tanto, dijeron, sólo la apoyarían si ellos son los que nombren a su gabinete; es decir, la élite empresarial asumiría el poder real en Nuevo León. Tampoco se ha avanzado en este tema. Un tercer punto fue el deslinde de Álvarez del gobernador Medina, lo que sucedió el viernes pasado. “Que quede muy claro –afirmó en un discurso–, no cubriré a nadie de mi gobierno, ni de los gobiernos anteriores que estén involucrados en actos de corrupción, sin importar jerarquías o relevancia política”.

En apoyo de esta estrategia, El Noticiero de Televisa, el principal vehículo de comunicación política del gobierno federal, transmitió el viernes un inusual reportaje –por sus cuatro minutos de duración y el tono de denuncia– donde tomó el discurso de Álvarez para señalar, después de omitir por años el tema, que en la prensa “se ha denunciado que Humberto Medina Ainslie ha formado una estructura política y una red de funcionarios cercanos a su hijo, con los que ha logrado penetrar las decisiones de gobierno y ha obtenido beneficios económicos a través de la asignación de contratos de obra pública”.

También reprodujo fragmentos de videos en las redes sociales
–otorgándole al rumor certificado de verdad– contra Medina Ainslie, donde lo acusan de lavado de dinero, sin aportar ningún elemento fuera del rumor en las redes. El gobernador, que prometió buenas cuentas al presidente en esta elección, nunca aceptó el mal ánimo generalizado en el estado en su contra. Hoy perdió la confianza del centro, que ante el riesgo de derrota en Nuevo León, inició una embestida contra El Bronco para salvar la gubernatura. Sin estar cierto nadie si lo lograrán en las urnas, el PRI prepara el plan B: derrotarlo en un conflicto postelectoral. Dependerá en todo caso, si la elección es cerrada, porque si alguien gana por más de cinco puntos, la voz en las urnas decidirá la gubernatura.

Twitter: @rivapa

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