Opinión

TLCAN: Trump alimenta el mayor temor canadiense

 
1
 

 

Trump

El carácter trilateral del Tratado de Libre Comercio de América del Norte es producto de un temor de Canadá: que Estados Unidos decidiera firmar una red de tratados bilaterales que minarán las condiciones del tratado que ambos países habían firmado inicios de 1988. Para ilustrar este escenario los canadienses usaban el término “hub and spoke” que describe la estructura de aeropuertos donde desde un solo punto se desprenden numerosas sales de abordaje.

El profesor canadiense Maxwell Cameron lo planteaba de la siguiente manera: “Si Estados Unidos subsecuentemente concluye tratados separados con otros países, Canadá no obtendrá ningún beneficio de futuros acuerdos, y de hecho perdería ya que Estados Unidos se volvería más competitivo por el acceso preferencial a otros mercados e importaciones de menor costo. Estados Unidos, por lo tanto, se volvería más competitivo internacionalmente y sería capaz de incrementar su dominio sobre el continente como centro de este expansivo régimen comercial…”

Por eso, cuando a inicios de 1990 México y Estados Unidos anuncian su interés de negociar un tratado de libre comercio, Canadá también alzó la mano. Esta decisión fue muy afortunada para México porque permitió, poco a poco, identificar intereses comunes con Canadá y construir una sinergia muy constructiva frente a Estados Unidos que dura hasta nuestros días.

Cuando el presidente Donald Trump expresa que prefiere un tratado de comercio con Canadá, describe el escenario que temían los canadienses a inicios de los noventas. El bilateralismo de Trump refleja su aversión a tratados regionales que establecen mecanismos de solución de controversias donde Estados Unidos cede soberanía y le impiden extraer concesiones de sus socios comerciales. El enfoque bilateral amplía el margen de maniobra de Estados Unidos que la negociación trilateral del TLCAN permitió atenuar.

Ha sido muy valioso que el presidente Peña Nieto y el Primer Ministro Justin Trudeau hayan reiterado la visión del TLCAN como un acuerdo regional. Los dos gobiernos deben rechazar la pretensión de Trump de conformar una región en América del Norte basada en tratados bilaterales de Estados Unidos con Canadá y México de los que Trump desea sacar la mejor tajada.

La visita de Trudeau debe servir para disipar los temores mexicanos de que Canadá contempla dar la espalda a México y regresar al escenario de 1988 para privilegiar su relación con Estados Unidos. Esa no puede ser la apuesta de Canadá. Por un lado, Norteamérica es una región integrada que requiere de un acuerdo regional para ofrecer mejores condiciones de vida a sus habitantes. Por el otro, el espíritu multilateralista de Canadá y su deseo de construir un liderazgo en América no comulga con el bilateralismo y la visión de “Estados Unidos Primero” del gobierno de Trump. México y Canadá deben morirse en la raya defendiendo la visión de una Norteamérica integrada que el TLCAN ha permitido construir. 

Correo: antoocaranza@hotmail.com

También te puede interesar:
​Una mano a Houston y al TLCAN