Opinión

TLCAN: Salinas vs. Zedillo

 
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TLCAN: Salinas vs Zedillo.

Dos expresidentes mexicanos han ofrecido en los últimos días perspectivas diferentes respecto al TLCAN y a lo que debe hacerse en la relación con el gobierno de Trump: Ernesto Zedillo y Carlos Salinas de Gortari.

El viernes 27 de enero, una semana después de que Trump inició su mandato, y tras la cancelación de la visita de Peña a Washington, Ernesto Zedillo publicó el 27 de enero un artículo en The Washington Post que fue titulado: “México puede prosperar sin Trump”, en donde el argumento central apunta a que, ante la posición adoptada por el presidente de Estados Unidos (EU), debe darse virtualmente por muerto el TLCAN, por lo que se deben considerar otras opciones, como los instrumentos que ofrece la OMC.

Cuatro días después, el 31 de enero, Carlos Salinas publicó en el blog sobre América Latina de The London School of Economics, un texto que titula: “México y EU deben darse cuenta de que el TLCAN es la solución, no el problema”.

En algún punto de su texto señala: “‘Matar al TLCAN’, como algunos proponen, destruiría millones de empleos en EU, y haría todavía más daño a México”.

Aunque nunca se refiere específicamente a Zedillo, la alusión expresada cuatro días después del texto en The Washington Post, es inequívoca.

¿Cuál de los argumentos de los expresidentes tiene la razón?

Como en muchos casos, hay ingredientes correctos en uno y otro punto de vista. Sin embargo, me parece que la posición más pertinente en este momento es la de Salinas.

Si partimos de la base de que el TLCAN está muerto y de que hay que buscar otras opciones, renunciamos a buscar una negociación con Estados Unidos, negociación que no se ha cancelado.

Zedillo considera que, si Trump sigue obsesionado planteando que el déficit comercial de EU deriva del TLCAN, lo mejor será acabar con el Tratado y no perder tiempo ante la ausencia de negociaciones poco serias.

Hay que considerar que el argumento de Zedillo es correcto si se parte de la premisa de que el gobierno de EU realmente ya no quiere el TLCAN.

Pero, una cosa son los dichos de Trump y otra lo que la realidad le va a permitir.

El pasado fin de semana, Trump ya se llevó un primer gran revés cuando el juez James Robart echó para abajo su orden ejecutiva que prohibía el ingreso a Estados Unidos de ciudadanos de diversas naciones de mayoría islámica, aunque tuvieran visa estadounidense.

Tras de que el Departamento de Justicia presentó una apelación a esta decisión, una Corte de Apelaciones la rechazó y respaldó al juez Robart.

En el caso del TLCAN, aunque podría no haber un recurso legal para frenar la decisión de terminarlo, si Trump así lo decide, la oposición a ello de diversos factores reales de poder en EU puede propiciar que se tenga que revisar esa intención, como ya lo demandó una enorme coalición de exportadores agropecuarios.

No hay que excluir en absoluto la posibilidad de que EU abandone al TLCAN y por lo mismo, hay que definir qué hacer en el marco de la OMC. Pero creo que esa opción es un último recurso.

Dice Salinas que hay diferencia entre el candidato, el presidente electo y el presidente en funciones. Muchos piensan que no, que Trump será igual.

Tal vez no, si la realidad de los pesos y contrapesos que existen en EU le muestra que aun el presidente de EU tiene límites en su poder.

Y allí está una de las claves de la negociación.

Twitter: @E_Q_

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