Opinión

TLCAN, perro que ladra no muerde

 
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Trump y TLCAN. (Bloomberg)

El secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, dijo esta semana en un foro organizado por The Wall Street Journal que la cancelación del Tratado de Libre Comercio tendría un efecto devastador para México.

No es que de repente a Mr. Ross le haya salido un especial interés por proteger a la economía mexicana. No, es evidente que utilizó el foro para apuntalar la posición del equipo negociador de su gobierno.

La pretensión es adoptar una posición de fuerza y tratar de causar miedo en México.

La respuesta del secretario de Economía de México, Ildefonso Guajardo, fue clara en el sentido de que a Estados Unidos también le dolería, y le dolería mucho, dejar el Tratado.

Aunque siempre ha sido posible que el presidente Trump ordene la salida de su país del acuerdo norteamericano, contrariamente a lo que parece, los dichos como los de Ross dejan ver que, por lo pronto, no están contemplando irse.

En México hay un adagio que dice que “perro que ladra no muerde” y se aplica a este caso.

El que haya amenazas es más bien un indicio de querer obtener una posición ventajosa en las negociaciones que ya están teniendo efecto.

El secretario Guajardo ha expuesto en algunas ocasiones una argumentación muy interesante del por qué se ve poco probable que en estos días se tome una decisión de salir del TLCAN.

Para el presidente Trump no hay prioridad mayor que la reforma fiscal que los republicanos propusieron. En los últimos días, se ha apreciado que no va a ser tan fácil que la reforma camine, pues ya hay senadores republicanos que han mostrado su oposición a algunos de sus ingredientes.

Si en el curso de las siguientes semanas Trump anunciara la salida de Estados Unidos del Tratado, generaría una gran división entre los legisladores republicanos, pues hay muchos que se oponen a ello y esto haría casi imposible sacar adelante la reforma fiscal.

Si resulta que sí logra obtenerse un acuerdo que conduzca a la aprobación de la reforma en materia de impuestos, Trump se habrá colgado una gran medalla y –como le hemos comentado– pudiera suavizar su posición respecto al Tratado, pues ya no tendrá presión de obtener un resultado concreto antes de cumplir un año en la Casa Blanca.

Guajardo ha subrayado en varias ocasiones que la decisión, tomada en la cuarta ronda, de continuar las negociaciones durante el primer trimestre del próximo año, es un indicio de la voluntad de las partes de llegar a un acuerdo.

Por las razones anteriores es que me parece que pese a dimes y diretes, quizás hoy estemos en una posición menos vulnerable en esta negociación que lo que estuvimos al comenzar el año.

Y, en 2018, una decisión como salir del TLCAN podría tener un costo político para los republicanos, pues algunos de los estados que serían más afectados por la salida de Estados Unidos son aquellos en los que hay legisladores de ese partido.

En suma, no sería de extrañarse que, pese al proceso de negociación que se ha seguido hasta ahora, bien pudiera continuarse con las actuales reglas del TLCAN durante todo el próximo año.

Pero, pese a todo ello, el gobierno mexicano debe seguir preparando el plan B, que garantice que Ross se equivoca cuando dramatiza el daño que la salida de Estados Unidos causaría a México.

Twitter: @E_Q_

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