Opinión

Tres 'tips' para animarte a emprender (en gerundio)

 
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emprender

La palabra emprendimiento es prima hermana de la palabra incertidumbre. En ambos casos, se enfrenta una circunstancia de desconocimiento sobre lo que sucederá en el futuro.

Emprender supone el inicio de un camino. En el mejor de los casos sabes donde inicias, en las más de las ocasiones no se ven claras las rutas alternativas y rara vez puedes pronosticar a dónde acabarás llegando exactamente.

Si bien hay distintos tipos de emprendimiento y múltiples momentos que lo facilitan, nunca está de más escuchar uno que otro consejo de los que vamos ligeramente adelante en esa apasionante aventura:

1. No esperes a tenerlo todo planeado.- Ni calculado, ni fondeado, ni resuelto, ni ultra revisado. Si ya tienes algunos ingredientes para hacerlo (tiempo, algo de fondos, ciertos equipos o clientes potenciales, por ejemplo), empieza el negocio ya en la escala que puedas. La gran mayoría de los emprendimientos grass roots empiezan de manera modesta y escalan gradualmente resolviendo 'n' retos en el camino.

Hasta cuando ya eres un negocio probado en marcha, casi nunca llega el momento en el que tienes todo resuelto. En los nuevos negocios, las cosas se van construyendo y madurando en el proceso mismo, tan rápido como se puede y tan profundo como cada caso te lo permite.

2. Enfócate en hacer algo con lo que sí tienes.- El error número uno del emprendedor fallido es enfocar toda su atención en lo que no se tiene.

Ello no sólo alimenta el nerviosismo y la frustración, sino que elimina la construcción de posibilidades con lo que sí se tiene a la mano o con lo que se puede disponer en cierta forma.

Muy pocos en el mundo tienen el día uno todo lo que se requiere para fundar un negocio. Muchos que tienen recursos, no tienen ideas o impulso. Otros que tienen tiempo e impulso, suelen no tener capital. Y así, la lista de combinaciones es larga. Por ello, con lo que tienes en tu propio tablero debes jugar las opciones que puedas.

Con astucia y arrojo, los faltantes se irán cubriendo en el camino.

3. Si ya tienes una idea, valídala más temprano que tarde.- A lo mejor la tuya es la excepción, pero no hay idea perfecta. Hay algunas buenas ideas, muchas refinables y, en el mejor de los casos, varias ejecutables en cierto modo y circunstancia.

La mejor idea del mundo sirve de muy poco si se queda en tu mente. Las ideas de negocio hay que validarlas con terceros (clientes, inversionistas o socios potenciales) cuantas veces sea necesario hasta encontrar una forma de hacerlas realidad. Y como eso toma a veces mucho tiempo, suele ser más conveniente validar tal idea ayer y no mañana.

Hay 'n' recomendaciones que quienes hemos emprendido podemos hacerle a quienes tienen la inquietud de hacerlo. Pero si estuviera limitado a dar una sola, la resumiría de la siguiente forma: el que emprende, emprende. No se la pasa pensando en emprender.

Y es que el que lo decide hacer, lo hace. Es emprendiendo como se conoce la reacción de un cliente potencial, la delicia de las primeras ventas y la complejidad de las soluciones a los inevitables primeros errores de todo emprendimiento.

Es emprendiendo (así, en gerundio), jóvenes ilustres, como realmente se aprende a emprender.

Y SE CUMPLEN TRES AÑOS DE ESTA COLUMNA...
En un abrir y cerrar de ojos han pasado ya tres años desde que el 22 de diciembre de 2014 publicara la primera columna en EL FINANCIERO.

Titulada El mejor enero inicia en diciembre, su escritura inauguró el hábito de escribir una reflexión empresarial cada domingo.

Gracias a todos y cada uno de los colaboradores de este medio por el espacio, por su retroalimentación y por su continua paciencia.

*El autor es empresario y conferencista internacional.

Twitter: @MCandianiGalaz

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