Opinión

Tipo de cambio estable o crecimiento económico

 
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ME. El futuro inmediato para el peso.

Este 29 de septiembre se reunirá la Junta de Gobierno del Banco de México con el fin de valorar la situación económica del país y determinar si se requiere de una mayor restricción de la política monetaria, lo que significa decidir si se mantiene el objetivo de tasa de interés en el actual 4.25% o si éste se aumenta.

Hay múltiples analistas que consideran que, no obstante que el Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) dejó sin cambio su tasa de interés de fondos federales en su pasada reunión del 21 de septiembre, es prácticamente un hecho que habrá un nuevo aumento del costo del dinero en México dado lo que ha venido sucediendo con la cotización peso -dólar durante este mes.

Hay que recordar que a diferencia de naciones desarrolladas, en el caso de México, el banco central tiene un único mandato de preservar el poder adquisitivo de la moneda; y en ese sentido preocupa al banco central que el dólar interbancario haya pasado de 17.976 pesos el 16 de agosto a 19.844 el 20 de septiembre, lo que significa un incremento del 10.4% en cosa de un mes. Este aumento en el precio del dólar puede acrecentar el alza de precios de ciertos productos y llevar la inflación general a una tasa anualizada por encima del objetivo de 3% para el año. En la primera quincena de septiembre de este año, la inflación fue de 0.54%, la más alta desde la primera quincena de enero de 2014, cuando ésta fue de 0.68%. De esta manera, la inflación anualizada a la primera mitad de septiembre de 2016 fue de 2.88 por ciento.

¿Por qué un alza en la tasa de interés puede ayudar a contener el alza del dólar y eventualmente la inflación? Pues porque en la medida en que México pague un mayor rendimiento en sus instrumentos de deuda (tanto pública como privada) podrá atraer o retener más divisas. México compite con muchas naciones para atraer capitales, y por lo tanto si aumenta la tasa de interés habrá más inversionistas que estén dispuestos a traer su dinero a México, o bien, si ya invierten en nuestro país habrá más posibilidades de que no haya más fuga de divisas.

Es así que con el fin de defender el peso, recientemente el Banco de México ya ha realizado diversos ajustes en su política monetaria en el último año: el 17 de diciembre de 2015 elevó su tasa de interés objetivo de 3.00% a 3.25%, posteriormente el 17 de febrero de este año la subió a 3.75%, y nuevamente el 30 de junio la elevó hasta el actual 4.25 por ciento.

Se debe entender que el incremento en la tasa de interés objetivo del Banxico implica un ajuste en la oferta monetaria de manera que el resto de las tasas de interés en el país también se ajustan hacía arriba, y es así que el promedio ponderado de la tasa de fondeo gubernamental pasó de 3.08% el 1 de diciembre de 2015 a 4.24% el 23 de septiembre de este año, lo que implica un incremento en la tasa que paga el gobierno federal de 37.66% en poco más de 10 meses.

De igual manera, para las empresas y hogares que tienen créditos con tasa de interés variable, el costo financiero de sus empréstitos también se ha elevado, pero en mayor proporción, afectando negativamente la inversión productiva y el consumo, ya que en lugar de destinar más recursos para crecer y comprar bienes y servicios, ahora se destina más dinero para el pago de intereses de sus respectivas deudas.

Y pues es en este punto en el que reside la relevancia de la decisión de política monetaria del Banxico, ya que por un lado tiene la presión de elevar la tasa para estabilizar el tipo de cambio, pero por el otro, sabe que si sube la tasa de interés le ocasionará un mayor costo financiero para todos aquellos con deudas con tasa variable, lo que reduce la inversión y el consumo, y eventualmente frena el ritmo de crecimiento económico.

Para algunos economistas el Banxico elevará este jueves la tasa de interés objetivo entre 0.25 y 0.50 puntos porcentuales, por lo que podemos esperar que la tasa de fondeo gubernamental se irá a un nivel de entre 4.50% y 4.75%. Por otra parte, es prácticamente un hecho que la FED aumentará su tasa de interés en al menos un cuarto de punto porcentual en su reunión de diciembre, por lo que es altamente probable que veremos un alza adicional en la tasa de interés en México antes de que termine el año, lo cual llevará la tasa de fondeo del gobierno a aproximadamente un 5 por ciento para diciembre de este año.

De materializarse este escenario, pues la perspectiva de tasa de interés nominal promedio de 4.9% plasmada en los Criterios Generales de Política Económica (CGPE) 2017 ha quedado rebasada desde ahora, por lo que parece poco realista la estimación de un costo financiero para el sector público federal de 568 mil de millones de pesos (mmdp) para el año que entra, y más bien éste será de casi 600 mmdp, lo que obligará a nuevos recortes al gasto público a menos de que la Cámara de Diputados se dé cuenta de esto y haga el ajuste antes de aprobar el Presupuesto.

Para el sector privado las cosas también se complicarán bastante con los incrementos en la tasa de interés que seguro ocurrirá en lo que resta de este año y en el 2017. De acuerdo con el Banco de México, la cartera de crédito vigente de la banca comercial al sector privado es de 3.340 billones de pesos al mes de julio, de los cuales 814.833 mmdp son créditos al consumo, 623.921 son créditos a la vivienda, y 1.752 billones son créditos a empresas y a personas físicas con actividad empresarial. Los restantes 149 mmdp son créditos a intermediarios financieros no bancarios.

Si asumimos que la mitad de los créditos vigentes al sector privado son a tasa variable o tendrán que ser renegociados en los próximos meses, pues entonces por cada punto porcentual en que sube la tasa de interés, éste tendrá que desembolsar poco más de 150 mmdp adicionales por concepto de pago de intereses, recursos que dejan de invertirse en las empresas, o bien, dejan de emplearse para la adquisición de bienes y servicios.

A manera de conclusión podemos señalar que la decisión que tomará el Banxico esta semana será por demás complicada, ya que si bien su mandato es mantener la inflación por debajo de la meta del 3%, el alza en la tasa de interés ocasionará enormes costos para el gobierno e iniciativa privada mexicana, frenando el crecimiento económico y provocando recortes adicionales al gasto público.

En este contexto, lo mejor que podría hacer el Banxico es tener alzas muy moderadas en la tasa de interés y no se debe dejar presionar por el sector financiero que buscan cobrar mayores rendimientos por sus créditos. Un alza de un cuarto de punto porcentual en septiembre y otro de un cuarto de punto en diciembre deberían ser suficientes, ya que al final de cuentas el tipo de cambio se moverá más en función del resultado electoral de los Estados Unidos y la evolución del precio del petróleo. Así, más que un alza en la tasa de interés objetivo del Banxico le convendría más al peso que Hillary Clinton gane el debate presidencial de este lunes 26 de septiembre.

Director General GAEAP.

Correo:alejandro@gaeap.mx

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