Opinión

Tijeras contra Slim

Si camina como pato, es del color del pato y parpa como pato, ¿no es un pato? Si la interconexión telefónica tiene que ser gratuita y se modifican los plazos para que un agente económico preponderante demuestre durante dos años que no es monopolio, y queda fuera del concurso por una nueva cadena de televisión, ¿no tiene la nueva ley secundaria de telecomunicaciones un componente contra Carlos Slim? A menos de que el pato no sea pato, esta ley secundaria es, en varios capítulos, una camisa de fuerza para Slim. Veamos:

1.- Sobre el tema de la convergencia, que posibilita recibir en un mismo dispositivo proporcionado por una sola empresa, telefonía, Internet, televisión, radio, o realizar pagos de servicios y comerciar electrónicamente, América Móvil, que incorpora a Telmex y Telcel, quería para su plataforma un canal de televisión abierta. Slim se preparó años para esto, pero la ley secundaria es un revés para él.

La iniciativa, contra lo que está en la reforma constitucional, establece plazos adicionales para poder acceder a la convergencia. El artículo nueve de la ley secundaria establece que para poder modificar el título de concesión -Telmex tiene prohibido en su título de concesión brindar servicio de televisión-, se debe tramitar la autorización del Instituto Federal de Telecomunicaciones que “deberá asegurarse que el agente económico preponderante ha cumplido con los requisitos, términos y condiciones establecidos, por cuando menos veinticuatro meses consecutivos”. Es decir, desinvertir y desagregar servicios para estimular la competencia.

Demasiado tiempo para Slim. Hace tres semanas se publicó la convocatoria para licitar la concesión de las nuevas cadenas de televisión. Los interesados deben presentar su documentación el 16 y 17 de junio, y el 8 y 9 de septiembre próximo sabrán si fueron satisfactorios para el Ifetel, y si podrán o no participar en el concurso. Para cuando las empresas de Slim vayan a la mitad del camino probando su buen comportamiento, las nuevas cadenas ya estarán al aire.

2.- Sobre el tema de la interconexión, que son los “arreglos comerciales y técnicos bajo los cuales los proveedores de servicios conectan sus equipos, redes y servicios para permitir a los consumidores acceder a servicios y redes de otros proveedores”, la ley secundaria impacta lo que se conoce como “la última milla”, el tramo final de la interconexión hasta ahora exclusividad de Telmex, cuya renta es considerada en México y el mundo excesiva.

El artículo 131 de la ley secundaria establece que durante el tiempo que exista un agente preponderante o un agente económico que cuente directa o indirectamente con una participación nacional mayor al 50 por ciento en el sector de las telecomunicaciones –medido en porcentajes por número de usuarios, suscriptores, el tráfico en sus redes o por la capacidad utilizada de las mismas-, “no cobrarán a los demás concesionarios por el tráfico que termine en su red”. Voceros de Slim han dicho en el pasado que el servicio podría afectar la estabilidad y la calidad de la red, y contraviene las resoluciones del Ifetel.

3.- En cuanto al capítulo de compartición de infraestructura, los artículos 120 y 270 de la ley secundaria le permiten al Ifetel regular los términos, condiciones y tarifas de los servicios de usuario visitante que deberá prestar el agente económico preponderante a los demás concesionarios de redes públicas de telecomunicaciones, y determinar las tarifas bajo los principios de libre competencia, sin que el agente preponderante pueda discriminar en la provisión del servicio ni dar calidad distinta.

El fraseo de estos artículos establece que el Ifetel regulará precios en un mercado en competencia, lo que puede contravenir la fórmula que estableció constitucionalmente para el must carry, must offer, en radiodifusión, que buscaba un principio de competencia y libre concurrencia. Es decir, lo que se hizo para evitar perjuicio a las televisoras, no se aplicó en las telecomunicaciones.

La ley secundaria de telecomunicaciones ha generado críticas en amplios sectores, incluidos los competidores de Slim, que en cuando menos estos tres puntos, lo afecta directamente. No es exagerado afirmar que es una ley anti-Slim, por lo que se espera que el empresario utilice a sus voceros en los medios para mostrar inconformidad. No irá más lejos, ni tomará represalias o moverá de país sus inversiones. Es el mensaje que ha enviado a Los Pinos, pero claro, en tiempos en los que aún abrazaba la expectativa de la televisión abierta y no se veían las tijeras sobre sus intereses. Al final se le cobró la molestia de años de los consumidores por su malo y caro servicio.

P.D. En la columna publicada este martes, “Oceanografía, una caja de sorpresas”, se apuntó que entre quienes tuvieron en Pemex documentación de la empresa y nunca dijeron nada, se encontraba Antonio Domínguez Sagols, actualmente director corporativo de Compras en Pemex, quien recibió una beca del Consejo Británico para estudiar una maestría, cuyo permiso para poder cursarla se lo dio el entonces director de la empresa, Raúl Muñoz Leos. El abogado llegó a ser contralor interno de Pemex y sí pasó por su dirección un solo caso de Oceanografía, que es precisamente la auditoría por la cual, en febrero, se inhabilitó a la empresa y pasó a ser investigada por la PGR.