Opinión

'Thor: Ragnarok' es una maravilla

 
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Thor

Rara vez disfruto las películas de superhéroes producidas por Marvel. No es un prurito contra este tipo de cine, ni una queja sobre la forma en la que dominan el mercado comercial: a fin de cuentas, es el espectador el que paga una y otra vez por verlas. Más bien, mis reparos tienen que ver con los rasgos que comparten entre sí, como si no fueran películas, sino productos idénticos creados en una sola fábrica. El problema de fondo lo identificó Nick Pinkerton en Film Comment: si la ubicuidad del superhéroe lo convierte en el nuevo western, “entonces vale la pena preguntarnos: ¿dónde están los Peckinpah, los Leone, los Mann y los Ford? Hasta ahora, el género no está definido por grandes personalidades en la silla del director”. Por supuesto que no. Salvo casos aislados en sus cintas secundarias (Doctor Strange, por ejemplo), Marvel parece obligar a que el director se adhiera a una fórmula. Por eso artistas idiosincráticos como Edgar Wright, quien iba a dirigir Ant-Man, no logran quedarse en la fábrica, mientras que a cineastas cumplidores y medianos como Joe Johnston les va de maravilla. El chiste no es innovar, sino repetir. Y eso me da una flojera infinita.

Taika Waititi, el ingenioso director neozelandés responsable de What We Do In the Shadows, no parecía el adecuado para dirigir la tercera parte de Thor. Graduado de la comedia deadpan de Flight of the Conchords, nominado al Óscar por un cortometraje en blanco y negro, y famoso por un mockumentary de cuatro vampiros idiotas que viven en Nueva Zelanda, Waititi fue una elección sui géneris. Leí sobre su contratación con escepticismo, seguro de que, como Edgar Wright, Waititi no llegaría a la primera semana de rodaje. El resultado de mantener a un artista con un genio cómico como el suyo detrás de la cámara es, simple y sencillamente, la más disfrutable película que Marvel ha estrenado desde el Hombre Araña, de Sam Raimi. Thor: Ragnarok es una maravilla.


No es que la historia de esta tercera parte se aleje mucho del rumbo que prefiere Marvel. Hay un villano, Hela (Cate Blanchett), cuyo objetivo es dominar un mundo entero, en este caso Asgard, el planeta imposiblemente hermoso de donde proviene Thor (Chris Hemsworth). Hay, al igual que en Captain America: Civil War, una rivalidad entre dos avengers, en este caso el semidios del título contra Hulk (Mark Ruffalo). También hay un interés amoroso, una elaborada batalla final y un par de clips, a manera de teaser, cuando acaba la película. Gracias a Odín, hasta ahí llegan las similitudes con sus pares.

Thor: Ragnarok intenta ser muchas cosas y en todas acierta. Sus secuencias de acción –mezclas de Gladiator y el resto del universo Marvel– son fluidas, emocionantes y con frecuencia bellas (el recuerdo de una batalla entre Hela y las valquirias, por ejemplo, parece inspirado en un cuadro épico de Géricault o Delacroix). Aunque por momentos avanza con demasiada prisa, la trama es vertical, a diferencia de los enredos, traiciones y conspiraciones que lastran a muchas de las películas de Marvel. Por último está el humor, el gran fuerte de Waititi, y lo que hace que Thor: Ragnarok de veras se cueza aparte.

Fincado en comedia tanto verbal como física, el humor en la película va del pastelazo al autoescarnio. Waititi claramente disfruta burlarse del estudio que lo contrató: sus chistes dinamitan los clichés del género, interrumpiendo monólogos dizque heroicos y dándole un final inesperado a instantes que ya conocemos de memoria. Quizás el mejor ejemplo sea la incursión de Bruce Banner a la batalla final (basta decir que no sale como él o nosotros esperábamos). En ese sentido, Thor: Ragnarok quizás sea la primera película de Marvel consciente del agotamiento de su propia fórmula. Su textura, su ritmo y sus puntadas la hacen tan especial que casi estorban las breves escenas y diálogos que la sitúan como una secuela más entre entrega y entrega de los Avengers. Quizás me salte todas las que vienen hasta que el estudio decida darle a Waititi otra película de superhéroes. Thor: Ragnarok comprueba que el que no arriesga no gana.

Twitter: @dkrauze156

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