Opinión

"The Conjuring 2", el horror efectivo

 
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Conjuro.

The Conjuring, del talentoso James Wan, fue una muy efectiva compilación de los grandes éxitos del género de horror: historias dizque verdaderas, muñecos diabólicos, casas embrujadas, niños videntes, exorcismos, fantasmas y un largo etcétera. The Conjuring podía parecer convencional, pero su falta de novedad no le restó un ápice de ingenio. Wan, también director de Insidious, comprobó su habilidad para armar una película que, al menos a mí, no me dejó dormir por varios días.

The Conjuring 2 se enfrenta a un obstáculo de fábrica. ¿Cómo le haría Wan para lucirse cuando su secuela es un derivado de una cinta derivativa? En estructura, The Conjuring 2 es idéntica a la original: el prólogo nos presenta un caso que investigan los exorcistas Ed y Lorraine Warren (Patrick Wilson y Vera Farmiga) que más adelante les pasará factura, una familia llena de niños se enfrenta a hechos sobrenaturales, el demonio se adueña de un habitante de la casa y llega el matrimonio Warren a deshacerse del espíritu impuro. Wan incluso le añade clichés a su remix: los niños juegan con una ouija, como Regan hizo en The Exorcist, y hay premoniciones mortales, no tan distintas a las fotografías marcadas de The Omen.

A pesar de ese carácter en apariencia facsimilar, Wan vuelve a dar en el clavo.

The Conjuring 2
Año: 2016
Director: James Wan
País: Estados Unidos
Productores: Peter Safran
y Cowan vin Feige
Duración: 134 mins.
Cines: Cinemex y Cinépolis

Ver The Conjuring 2 en una sala llena es una experiencia catártica, francamente entretenida. Hay sustos, sustitos y sustotes. Algunos son como un pellizco en la nalga; otros quedan incubados y sólo cobrarán fuerza cuando estemos lejos del cine, en cama, con las luces apagadas. Wan tiene una caja de herramientas muy variada. Es, primero, un magnífico arquitecto de ambientes y lugares tenebrosos.

En parte gracias a un fluido plano secuencia que nos presenta las dimensiones y la posición de las recámaras, el hogar embrujado queda delineado con exactitud. Sabemos qué hay debajo de la escalera, cuál cuarto está más cerca de la tiendita de campaña en el pasillo y dónde está la entrada al sótano. Al familiarizar al espectador con el lugar que habitará durante las siguientes horas, Wan suscita una sensación similar al miedo que nos acecha cuando bajamos las escaleras de nuestra casa para servirnos un vaso de agua en la madrugada. Conocemos el espejo que nos inquieta en el pasillo, el cuarto de lavado al que no entramos de noche. La casa de ambas Conjuring se siente acogedora en un principio y después casi insoportablemente inhóspita, como sólo nuestros propios hogares pueden serlo.

Las tomas de Wan se desarrollan como trayectos a través de campos minados, llenos de espejismos, señuelos y sustos a punto de estallar. Nunca sabemos de dónde saldrá el fantasma, y eso nos exige estar atentos y observar cada esquina del encuadre: ese reflejo en la televisión, ese perchero, esa sombra. The Conjuring 2 nos invita a adivinar. Sus secuencias son acertijos.

Wan es, además, un entusiasta del experimento. Su horror no es repetitivo, ni mucho menos predecible. Es un director siempre en busca de formas inusuales de emplazar y narrar, como en una magnífica toma ininterrumpida en la que el demonio se manifiesta en segundo plano, borroso, mientras Ed lo entrevista, y la audiencia se ve obligada a imaginar lo que ocurre al fondo. Wan sería un gran director de comedia. Lo digo en serio. Imaginen qué maravillas de humor visual se le ocurrirían. The Conjuring 2 tiene momentos de ligereza y simpatía muy bien logrados que la primera no tuvo, dejando entrever la capacidad del director para abordar tonos diversos.

Wan sigue empecinado en mostrar demasiado del monstruo central, ignorando esa máxima tan poco respetada del horror: entre menos veamos, mejor. En comparación con la primera, esta segunda entrega le regala más respiros al espectador, sacándolo a menudo del lugar embrujado, y eso actúa en detrimento de la tensión (The Conjuring no era apta para claustrofóbicos). Detalles menores. Con The Conjuring 2, Wan se consolida como un director comercial hábil como pocos.

Twitter: @dkrauze156

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