Opinión

Terrorismo global, nuevo régimen de prohibición

Entre las miles de reuniones que provoca la apertura anual de la Asamblea General de Naciones Unidas durante esta semana en Nueva York, hubo una que no pasó desapercibida por tres razones: por lo novedoso del tema, porque tuvo lugar en el seno del más importante órgano de la ONU -el Consejo de Seguridad- y porque la presidió Barack Obama. La reunión celebrada el miércoles 24 de septiembre cumplió su cometido: El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la resolución 2170 (2014) para que los países adopten medidas para impedir que sus ciudadanos viajen al extranjero a engrosar las filas de organizaciones terroristas internacionales.

Al centro de la resolución está la preocupación del gobierno de Obama por el enorme éxito que ha tenido el Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS por su acrónimo en inglés) en reclutar a jóvenes prácticamente de todo el mundo. La presencia de extranjeros en ISIS, la organización extremista musulmana que representa la mayor amenaza para Occidente, se hizo evidente de una manera dramática: el verdugo encapuchado que decapitó al periodista Steven Sotloff hablaba un perfecto inglés con acento británico (el video que subió ISIS sigue en YouTube).

Según reportes de inteligencia estadounidense, hay más de 15 mil extranjeros luchando en Irak y Siria. El Centro de Estudios sobre Radicalismo y Violencia Política del King´s College de Londres considera que el terrorismo al estilo ISIS se ha convertido en una verdadera empresa global, con ciudadanos provenientes de 74 países, en su mayoría jóvenes, operando en Irak y Siria. El Reino Unido y Francia contribuyen con más de 500 cada uno; Canadá y Estados Unidos (EU) con más de cien; y en países vecinos como Túnez, Turquía y Arabia Saudita hay miles de reclutados.

Con su iniciativa, Barack Obama busca que los distintos países prohíban la posible adhesión de sus jóvenes a las filas del terrorismo internacional, impidiendo su salida o encarcelándolos o a su regreso. Al igual que en el tema de drogas, EU está imponiendo un régimen de criminalización, el cual ataca a los síntomas y no va las causas de la enfermedad –que lleva a los jóvenes a abrazar al ISIS.

Jóvenes del mundo entero están siendo reclutados por dos grandes motivos. Primero, porque organizaciones terroristas como ISIS han desarrollado un sofisticado manejo de las redes sociales y están llegando a jóvenes de muchos rincones del orbe con videos llamativos invitándolos a emprender la “guerra santa” y luchar contra los “demonios” como Estados Unidos. Y segundo, porque tanto en Francia y el Reino Unido, como en Turquía, EU y Canadá, hay extractos de juventud resentida, desconectadas de la sociedad. El lumpen del que hablaba Marx, que en el mundo actual solemos encontrarlo en guetos urbanos de minorías raciales y de religiosidad musulmana.

¿Tendría México que preocuparse de que sus jóvenes sean reclutados por el terrorismo estilo ISIS?

Según la cadena BBC, sólo hay un latinoamericano, Bastián Vázquez de Chile, en ISIS. No hay latinoamericanos por la distancia ideológica entre el proyecto político y religioso que plantea ISIS y el tipo de demandas que movilizan a los jóvenes de la región, incluso a aquellos con ideas radicales o antinorteamericanas. Sin embargo, México y América Latina tienen otro flanco de vulnerabilidad que va más allá del radicalismo político: las grandes redes de criminalidad que operan en la región, la mayoría compuestas por jóvenes, que estarían dispuestas a servir los intereses de ISIS a cambio de una buena suma de dinero. La guerra contra las drogas ha obligado a estos grupos a diversificar sus fuentes de ingreso más allá del narcotráfico. Con presencia territorial y conocimiento sofisticado de las fronteras y puntos de acceso a Estados Unidos, dichas organizaciones criminales podrían resultar instrumentales para la movilización de recursos y armas de dicha organización terrorista. Es decir, el reclutamiento de jóvenes mexicanos por parte de ISIS puede no darse de manera directa, pero sí a través de alguna red criminal interesada en prestar sus servicios y pie de fuerza al terrorismo internacional.

Queda por verse el efecto que el nuevo régimen de prohibición al terrorismo internacional -promovido por Obama en la ONU- tendrá en prevenir la expansión de ISIS. Sin embargo, los resultados fallidos del regimen prohibicionista en otros campos, como fue el de las drogas y el narcotráfico, revela que las políticas represivas nunca son suficientes.

Atacar los síntomas, en este caso el reclutamiento, no puede ser la principal respuesta de los gobiernos. Debe ser una medida de última instancia que se adopte, sí y sólo sí, se han hecho esfuerzos para solucionar la raíz ideológica y social que ha llevado a miles de jóvenes de todo el mundo a ejercer la violencia desmedida.