Opinión

Terremoto en el sureste

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Pemex (Reuters)

Cuando el gobierno de la República anunció hace un mes el recorte a Pemex, se habló del mismo como si se tratara de una empresa, permítanme ponerlo en esos términos, allá en el espacio, como si fuera una gigantesca plataforma espacial a la que sería relativamente fácil desatornillarle sobrantes por unos 100 mil millones de pesos.

Con un barril de petróleo a tan bajo precio, las áreas redundantes o innecesarias o improductivas, o que simplemente no fueran negocio, podrían, siguiendo la metáfora, desacoplarse de la nave madre y ésta, una vez compactada y sana, retomaría su ruta con menos peso y mejor desempeño. Música de La Guerra de las Galaxias, maestro, por favor.

Salvo que Pemex no se entiende sin el anclaje social que tiene en múltiples poblaciones donde la crisis por los bajos precios internacionales del petróleo es, desde hace al menos doce meses, una verdadera tragedia en cuanto a empleo y economía.

Los números dados a conocer ayer por EL FINANCIERO son demoledores. Tabasco, Veracruz y Campeche han perdido, de febrero de 2015 al de este año, más de 40 mil empleos formales. En consecuencia, el Producto Interno Bruto en Tabasco y en Campeche ha retrocedido. Aquí la nota de este martes http://www.elfinanciero.com.mx/economia/pemex-arrasa-con-empleo-en-tres-estados.html

Los empleos que se han perdido son, esencialmente, de empresas que han tenido que despedir personal ante la cancelación de proyectos y, señaladamente, dada la falta de pago de la petrolera mexicana a múltiples proveedores, nacionales y extranjeros. Visitar hoy Tabasco es, por ejemplo, encontrarse con diversos testimonios de gente que tiene que correr a empleados mientras se aferra a la esperanza de que quizás en 180 días Pemex les pague lo que les adeuda desde hace meses.

A lo anterior hay que agregar el dato de que en materia de despidos la petrolera ha anunciado que recortará más de 10 mil empleos en 2016.

Alguien familiarizado con la empresa señalaba que se calcula que dos de cada tres trabajadores de Pemex tienen un pariente en la empresa. En cuanto a los trabajadores de confianza, según esa fuente, la proporción se va a uno de cada dos. En otras palabras, cada despido es una pésima noticia no sólo para una familia, sino para un racimo de familias.

Las reacciones no se han hecho esperar. En Coatzacoalcos, Veracruz, se han dado ya algunos brotes de protesta ante algunos despidos en Pemex, y la Unión Nacional de Técnicos y Profesionistas Petroleros (UNTyPP) anuncia que se sumará a una protesta en Villahermosa este día 18, quizá y hasta ahora el aniversario más cenizo de la Expropiación Petrolera promulgada por Lázaro Cárdenas.

Los recortes a Pemex deberían ir acompañados de programas de apoyo a comunidades que padecerán réplicas de cada uno de los apretones que se den a la empresa.

Asolados ya por la delincuencia, un mayor desempleo se traducirá en mayor violencia en Tabasco y el sur de Veracruz, e incluso en el pacífico Campeche.

Y falta, por supuesto, saber el impacto real que tendrá la baja petrolera en las finanzas nacionales, así como la reacción ante el recorte por parte del sindicato encabezado por Romero Deschamps.

Sorprende que el gobierno que cuidó minuciosamente la posibilidad de movimientos telúricos en el SNTE y la CNTE tras la detención de Elba Esther hace tres años, hoy luzca insensible ante el terremoto del sureste.

Así que esta nave no estaba en el espacio, en un aséptico éter, sino en importantes ciudades que han padecido cada uno de los meses que Pemex lleva apagando sus motores, localidades que no están preparadas para la que les espera.

Twitter: @SalCamarena

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