Opinión

Termina la guerra
del agua en Sonora



Conagua cerrará llave al Acueducto Independencia

La guerra del agua que en los últimos años han protagonizado los indios yaquis en contra de los habitantes de Hermosillo, en el estado de Sonora, llega a su fin.

Un mandato judicial y la posición de la Conagua de David Korenfeld de acatar esa resolución, y al mismo tiempo sancionar al gobierno estatal de Guillermo Padrés Elías, implicará que desde este martes disminuya drásticamente su operación el Acueducto Independencia, con todos los costos económicos y políticos que traerá.

Entre los primeros anote que la capital sonorense dejará de tener mil 200 litros por segundo de agua que venía del Valle del Yaqui, lo que significa bajar en 40 por ciento del suministro del vital líquido.

Entre los segundos puede dar por un hecho que subirán de tono los cuestionamientos sobre la viabilidad de una obra que buscaba quitar agua para la agricultura para destinarla al consumo urbano por la presión de grandes grupos inmobiliarios a los que hizo eco el gobierno de Padrés.

Aquí le referí que desde el anuncio de la obra hubo un enorme rechazo social.

Y es que la región del Valle del Yaqui es el principal granero de trigo en el país. Hubo marchas y múltiples litigios en tribunales, pero Padrés insistió en seguir adelanta la obra.

Fue un juez el que determinó que era ilegal extraer agua del río Yaqui porque los derechos para ese usufructo estaban vencidos desde que fueron adquiridos por el gobierno de Padrés, quien subestimó la organización de los habitantes de Ciudad de Obregón que en todo momento apoyaron a la población yaqui y lucharon contra viento y marea por la defensa del agua.

Pero el político panista desechó también revisar otras alternativas para abastecer de agua a Hermosillo.

Quizá la más relevante, y que ahora ya estarían funcionando, fue poner plantas desalinizadoras donde incluso había interés del gobierno federal en financiar parte de su construcción.

Padrés no quiso escuchar a los sonorenses, y mucho menos a los expertos; ahora pagará las consecuencias políticas, pero los habitantes de la capital de Sonora serán las que la pasarán peor, porque no tendrán agua.

La ruta del dinero

Ya le he comentado que el titular de Sagarpa de Enrique Martínez y Martínez está muy atento a que más pronto que tarde se pueda reanudar la producción de fertilizantes nitrogenados en nuestro país como parte de la reforma al campo que se espera llegue al Congreso por septiembre próximo. Por lo pronto, las firmas privadas no están cruzadas de brazos y con una inversión superior a los 117 millones de pesos, Yara International, líder mundial en la producción y comercialización de fertilizantes para la nutrición vegetal, dirigida por Pedro Parenti, inauguró en días pasados la terminal de envasado, acondicionamiento y despacho de fertilizantes más moderna de América Latina. La idea es proporcionar un extenso portafolio de productos a los estados de Colima, Jalisco, Nayarit, Michoacán, Guanajuato, Querétaro, Aguascalientes, Durango, Zacatecas y Coahuila con el mejor precio y calidad para los agricultores.

Al evento protocolario asistieron autoridades de los tres niveles de gobierno, representantes de diversos sectores, la Embajada de Noruega en México, empresarios y clientes, quienes acompañaron a Yara International para formalizar de esta manera las operaciones en esta ciudad. Y bueno, este centro se suma a los otros dos con los que Yara cuenta en el estado de Veracruz y Sinaloa, abasteciendo así gran parte del territorio nacional.

Ya que hablamos de temas del campo, la que esta de manteles largos es Granjas Carroll de México (GCM) que dirige Víctor Ochoa con motivo de sus primeros 20 años de su fundación. Hablamos de una de las principales agroindustrias del país a partir de la producción pecuaria de altos estándares. Carroll, conformada por AMSA y Shuanghui International, y con la administración conjunta de Smithfield Foods, Inc., cubre 13 por ciento del mercado nacional en el sector porcino y actualmente tiene unidades de producción ubicadas en Puebla y Veracruz que albergan 67 mil vientres. El impacto social de GCM es alto al oriente del país ya que emplea a mil 300 personas procedentes de municipios marginados, por lo que es un motor de la economía de la región.

Aunque ya a muchos se les olvidó la dimensión de la tragedia el secretario de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), Jorge Carlos Ramírez Marín estuvo este fin de semana en el estado en la zona de Tierra Caliente donde entregó 100 nuevas viviendas del Programa de Reconstrucción de Guerrero en los municipios de Ajuchitlán del Progreso, Coyuca de Catalán y Tlapehuala. El funcionario además asumió el compromiso de construir un albergue para 150 personas para hacer frente a contingencias en esa zona. Sin duda, a Ramírez Marín le gusta cumplir su palabra, ya que ha tenido una presencia permanente desde el año pasado con motivo del desgajamiento de cerros que trajeron las tormentas.

Correo: rogeliovarela@hotmail.com