Opinión

Tenemos salarios altos, aunque no lo crea

Sí, ya sé que van a llegar las mentadas sólo con ver el titular, pero ni modo, hay que entrarle también a los temas que son impopulares.

El hecho es que en los últimos 13 años el incremento de los salarios fue de 46.6 por ciento.

Bueno, le preciso. Se trata de los salarios medios de cotización al IMSS convertidos a dólares. Aun así, el dato es relevante.

Veamos algunos detalles de esta historia.

En diciembre del año 2000, recién había comenzado la alternancia, el salario promedio diario en dólares de la economía formal se ubicaba en 13.99.

Al final del sexenio de Fox ya se había dado un incremento de 32.6 por ciento. Incluso, en términos reales en pesos, hubo un alza de 14.4 por ciento.

Fue el primer sexenio completo desde el periodo de Luis Echeverría en el que hubo un incremento del salario real.

La razón de esta historia se ha contado varias veces. La política del gobierno de Fox –sobre todo en los primeros años de la administración- fue evitar los conflictos sindicales y ponerse del lado de las trabajadores en las negociaciones, lo que fue objeto de críticas tanto del sector privado como incluso de integrantes del propio gobierno foxista.

La historia cambió en el gobierno de Calderón, fundamentalmente por la crisis.

Entre el arranque de la administración y diciembre de 2009, hubo una leve caída del salario real, de 0.9 por ciento. Pero el salario en dólares retrocedió 4.4 por ciento por el efecto de la devaluación.

No pareciera un saldo tan desfavorable luego de una caída del 6 por ciento en el PIB y una devaluación de más de 20 por ciento.

Terminando la crisis, se restableció la tendencia. En los tres últimos años de la administración de Calderón los salarios en dólares crecieron otro 13.2 por ciento, lo que implica en el sexenio un crecimiento acumulado de 8.2 por ciento.

Las cosas no cambiaron en el sexenio actual. Durante el primer año del gobierno de Peña, los salarios en dólares crecieron otro 2 por ciento.

Parece poco, pero si se mantuviera esta tasa constante en el sexenio, el saldo al final sería un alza de 13.2 por ciento, superior a la del sexenio anterior, aunque lejos del boom del sexenio de Fox.

Tal vez usted puede señalar que es irrelevante el cálculo del salario en dólares pues los gastos los hacemos en pesos. Y tendría toda la razón. Sin embargo, las cosas se ven diferentes cuando se planea hacer inversiones desde el exterior pues las cuentas se hacen en dólares.

Uno de los problemas que no se atreven a referir los políticos es que la productividad total de la economía no ha crecido al ritmo del crecimiento en dólares de los salarios y eso ha quitado competitividad a la economía.

No hay datos precisos para el periodo 2000-2013, pero entre septiembre de 2005 y el mismo mes del año pasado, el aumento de la productividad fue de sólo 5.3 por ciento.

Aun en el sector de la manufactura, que ha sido más dinámico, un indicador de competitividad, como el costo laboral medio medido en dólares, tuvo un leve incremento de 0.3 por ciento entre noviembre de 2007 y el mismo mes del año pasado (periodo con datos disponibles).

Sabemos desde hace mucho tiempo que las autoridades, sean del gobierno o del Banxico no inciden directamente sobre la cotización del dólar.

Pero, si por cualquier circunstancia, tuviéramos una coyuntura que debilitara al peso y pusiera la divisa norteamericana, por ejemplo, en 14 pesos, probablemente se estarían creando condiciones para mejorar la competitividad de nuestra economía y aumentar más rápidamente el atractivo para la inversión.

Aun con un dólar de a 14 pesos en este momento tendríamos salarios en dólares superiores en 3.2 por ciento respecto a los que prevalecían al arrancar el sexenio de Calderón.

No es políticamente correcto sugerir que nos iría mejor con un peso más débil, pero los números son inequívocos.

El sector real de la economía seguramente estaría mejor con una moneda más débil.

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