Opinión

Tauromaquia 7 - Futbol 0

  
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Toros

La tauromaquia es parte de la vida nacional, ya sea porque la disfrutas y forma parte de tu vida, o porque abanderas esta nueva corriente antihumanista que sólo ve la humanización de los animales, hecho por demás cruel.

De igual manera el futbol forma parte de la vida de los mexicanos, seas aficionado o no, el futbol ocupa espacio en todos los medios. Bello deporte sin duda, un juego capaz de sacar lo mejor y lo peor del ser humano. Vemos cómo en Europa se despedazan a golpes con violencia irracional sujetos de países en teoría civilizados; más de uno de esos bestias no dudo que sea antitaurino, de lo que estoy seguro es que ninguno es taurino.

Los valores que han mantenido a la tauromaquia viva durante siglos pueden ser la solución para los grandes males que vive la humanidad. Los antis sólo ven en la tauromaquia violencia, esa es su bandera, la cual está acompañada de un desconocimiento total de la vida del toro bravo, del toreo, del ser torero, de las bellas artes —todas involucradas en la tauromaquia—, de la ecología, de la economía que genera el mundo del toro, etc. El mayor problema de los antis es la total falta de tolerancia hacia la gente que aprecia la fiesta de los toros, tolerancia de la que los taurinos hacemos gala todos los días, a todas horas.

Trivial puede parecer la goliza de Chile a México el fin de semana pasado. Nuestro país vive temas muy complejos y lamentables, como lo que está aconteciendo en Oaxaca, pero esa goliza es reflejo de la falta de valores y amor por este país que muchos de sus dirigentes y deportistas demuestran, aunque expresen lo contrario.

Poner en alto el nombre de México no requiere triunfos, copas o medallas, requiere amor, orgullo, trabajo, sacrificio y humildad para alcanzar una meta o un sueño. La tauromaquia nacional ha puesto el nombre de México muy en alto desde hace ya varias décadas. Alejandro Silveti encabezó este esfuerzo en la época moderna, se fue a España a triunfar apostando a su capacidad, y las puertas que llevaban años cerradas comenzaron a abrirse porque él estuvo dispuesto a derribarlas; Zotoluco fue el siguiente que demostró lo que somos, sin complejos, con trabajo, sacrifico y con la disposición de dejar la vida en ello —literalmente— si hiciera falta; también Joselito Adame es quizá quien ha podido cosechar esa brecha labrada a sangre y fuego por sus antecesores, pues sin modificar la fórmula ha conseguido hacerse un nombre y es otro mexicano triunfador que ha logrado que para algunos se abran puertas aunque esto no sea fácil. Aquí no hay justicia, aquí hay disposición y la obsesión de lograr un objetivo. El que sea capaz de asumir todo el sacrificio, así como tornar las injusticias y azares del destino en oportunidades, se convertirá en un orgullo para México.

Hay una nueva camada que, siguiendo este ejemplo, está trabajando día a día, de sol a sol, en silencio, sabiendo que las cosas llegan y que nunca deben de llegar rápido. Este es el gran ejemplo que los hombres de tauromaquia brindan a la sociedad. No hay fortuna leal que se gane en un sexenio. Los triunfadores se hacen día a día, venciendo miles de obstáculos, abriendo una puerta por cada mil que se cierran.

Leo Valadez es un joven mexicano que de niño soñó con ser torero. Originario de Aguascalientes, estudió en la Escuela de las Artes y el Toreo Aguascalientes, y cuando tuvo oportunidad, en 2012, se enlistó en la Escuela Taurina de Arganda del Rey, de la Fundación El Juli. Con 15 años fue a abrirse camino; en cuatro años ya suena su nombre. El fin de semana triunfó rotundamente en Istres, Francia, y el sacrificio, dedicación y empeño le empiezan a rendir frutos. Hoy Leo mantiene el nombre de México en alto, nos hace sentir orgullosos.

Los que lejos de hacernos sentir orgullosos nos hicieron sentir vergüenza que nos representen, fueron los jugadores de la Selección mexicana ante su similar de Chile. Sueldos millonarios, popularidad a raudales, parte de la prensa alabando y exagerando sus cualidades para que el negocio del futbol no pierda impulso... Estos 11 tipos no fueron capaces de, por orgullo, meter la pierna, entregarse y estar dispuestos a defender los colores nacionales con suficiencia y hombría. Cobardes. Económicamente tienen la vida resuelta, son ídolos de muchos, pero su egoísmo y falta de inteligencia les hace no valorar su situación de privilegio.

Tauromaquia 7 – Futbol 0.

Twitter: @rafaelcue

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