Opinión

Tarifas eléctricas y agua: sobreexplotación

Uno de los subsidios más elevados que se otorgan en el sector agrícola corresponde a las “tarifas de estímulo” en la energía eléctrica para bombeo de agua para riego. A pesar de que históricamente la tarifa para bombeo agrícola era de las más bajas que aplicaba la CFE, como parte del “Acuerdo Nacional para el Campo” en 2002 la Administración Fox promulgó la Ley de Energía para el Campo en la que se establecieron tarifas aún más bajas (de estímulo) para los productores agrícolas.

El incremento en el número de beneficiarios, la falta de actualización de las tarifas y el uso más intensivo de electricidad en el campo han implicado un incremento sustancial y sistemático de los subsidios, medidos bajo cualquier parámetro: actualmente las tarifas subsidiadas para bombeo agrícola se ubican entre 26 (nocturna) y 50 (cargo único) centavos por kilowatt hora; en contraste, el costo medio de producción es de 172 cts/kwh; la tarifa promedio industrial y comercial se ubica en 250 cts/kwh en promedio; y la doméstica en 480 cts/kwh. Ello implicó que, en relación con el costo medio de producir y distribuir electricidad en las regiones agrícolas, en 2013 el subsidio alcanzó 13 mil 500 millones de pesos; esto es, un monto similar al que se canalizó vía Proagro Productivo (antes Procampo) y equivalente a 18 por ciento del presupuesto total de Sagarpa.

No sólo se trata de un problema del monto de los recursos fiscales destinados a ese fin sino, sobre todo, de las distorsiones, ineficiencias e iniquidades que involucra. De acuerdo con información de Conagua, 104 de los 188 acuíferos subterráneos más importantes del país están sobreexplotados (el agua que se extrae es muy superior a la recarga natural), en buena medida, como resultado de ese trato tarifario preferencial, lo que significa trasladar el costo a las generaciones futuras de agricultores, problemas de abasto de agua para las ciudades (consumo doméstico e industrial) y presencia de intrusión salina y de tóxicos en los acuíferos. Los costos ecológicos por agotamiento de agua subterránea equivalen a 0.2 por ciento del PIB y en 2008-2012 aumentaron 2.9 por ciento por año, según el INEGI.

Además, el subsidio beneficia a los agricultores de mayores ingresos: 54 por ciento del total lo acapara 10 por ciento de los productores más ricos del país. Mientras que el subsidio promedio por usuario es de 67 mil pesos al año, los de mayores ingresos perciben más de 400 mil pesos, los cuales se concentran en Chihuahua, Guanajuato, Jalisco, Sinaloa y Sonora. La energía eléctrica subsidiada para bombeo implica agua barata, que se desperdicia e, incluso, genera un mercado negro. En términos de eficiencia, ello implica una “falsa” rentabilidad de cultivos; ausencia de incentivos para emplear tecnologías más eficientes que ahorren agua y, a la larga, una pérdida de competitividad del sector conforme se vayan agotando los mantos freáticos.

Durante la administración anterior se intentó lanzar un programa voluntario de “desacoplamiento” de los subsidios eléctricos, en el que se buscaba reducirlos gradualmente y sustituirlos por apoyos directos para inversión en tecnificación de riego y aún por pagos en efectivo. El fracaso fue total; ningún productor se registró para intercambiar los apoyos, a lo que se sumó una campaña de los grandes productores agrícolas deudores de la CFE, que no pagan su consumo de electricidad ni siquiera a tarifas de estímulo y que pertenecen al estrato de mayores ingresos, pero que argumentan defender los intereses de los agricultores pobres y marginados.

Un elemento esencial de la anunciada, aunque todavía desconocida, reforma al campo tiene que atender estos temas. Otro instrumento para avanzar en ello es la nueva Ley General de Aguas, que debió someterse al Congreso desde hace más de un año. No se trata de reducir los apoyos al sector agrícola sino sustituirlos por subsidios más eficientes y justos, al tiempo que se establezcan esquemas para acabar con la cultura del no pago. La disponibilidad de agua para el sector y para el país está de por medio.

Twitter: @ruizfunes