Opinión

Tamaulipas, el fracaso como virtud

Si hemos de creer en lo que dijo ayer en Tamaulipas el secretario de Gobernación, sucede que el gobierno federal diseñó una política de combate al crimen que tenía contemplado que la población de las principales ciudades de esa entidad podría quedar durante días y semanas a merced de las balas de los delincuentes. No sólo eso. Esa estrategia contemplaría que si tal cosa ocurriese, ello tendría que verse como una señal del éxito de la misma.

Porque eso fue lo que dijo Miguel Ángel Osorio Chong ayer por la tarde en Reynosa. La administración que quiso que la violencia no fuera un tema, ahora pretende que compremos la idea de que escaladas de violencia como la padecida recientemente en Tamaulipas representan un avance. Disculpen ciudadanos las molestias que el exitoso (según el gobierno) descabezamiento de bandas les ocasionan.

En este sexenio ocurren cosas singulares. Cosas que hace pocos meses provocaban variadas expresiones de indignación, de exasperación, ahora son vistas con algo que no queda más remedio que llamar resignación. Es el caso de lo ocurrido en Culiacán el lunes cuando en plena calle fue asesinada a tiros una madre que exigía a las autoridades que le ayudaran a encontrar a su hijo, desaparecido hace más de dos años, en febrero de 2012.

“No ando buscando culpables, ando buscando a mi hijo, eso es lo único que yo quiero, no quiero saber detalles, no me interesa, me interesa saber de él, que me lo entreguen y sé que eso está al alcance del Gobierno, por eso se los pido y por eso les digo que no voy a dejar de exigirles que lo busquen y lo encuentren”, le dijo en enero Sandra Luz Hernández a Riodoce.mx (http://riodoce.mx/sincategoria/matan-madre-luchaba-por-encontran-su-hijo-desaparecido). El lunes, luego de acudir a una cita en la procuraduría del estado de Sinaloa, Sandra fue asesinada. Al lado de su cuerpo se encontraron 15 casquillos.

Una madre que pedía justicia fue acribillada a mansalva. ¿Y la indignación mediática ante este crimen contra alguien que sólo reclamaba saber el paradero de su hijo? Las críticas ante la falta de seguridad parecen haberse agotado junto con el sexenio de Felipe Calderón. Este gobierno cuenta con nuestro cansancio, nuestra cultivada indolencia, con una complicidad de facto. Nos acostumbramos a la barbarie.

Por eso Osorio Chong puede darse el lujo de hacer un discurso donde una medida forzada –su presencia en Tamaulipas y su anuncio de un golpe de timón– es presentada como un avance en el combate a la delincuencia.

Es el mismo secretario que prometió que la coordinación federación-gobiernos de los estados sería la diferencia con respecto a lo que se intentó en la administración anterior. En contraste, lo que vimos en Tamaulipas en las últimas semanas es como si el calendario hubiera retrocedido varios años, sumiendo a la población, de nuevo, en la desesperación.

Si el gobierno de Peña Nieto tiene 18 meses de trabajar con Egidio Torre y los suyos, y si hoy de nuevo escuchamos que anuncian una depuración de policías y fiscales, entre otros tristes déjà vu, es evidente que no estamos ante un éxito, sino ante un gran fracaso. Alguien no hizo la tarea. ¿Qué o quién falló, secretario Osorio?