Opinión

Tamaulipas: campaña negra y crimen organizado

 
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Policía Estatal de Tamaulipas (Corresponsal)

A 20 días de celebrarse 12 elecciones para gobernador, varias encuestas reportan disputas altamente reñidas en siete de ellas (Aguascalientes, Durango, Oaxaca, Quintana Roo, Tamaulipas, Tlaxcala y Veracruz). Para ganar la elección, el PRI está orquestando campañas negativas en Tamaulipas, Veracruz y Quintana Roo. En estos estados el PRI acusa a sus adversarios de estar involucrados con el crimen organizado.

En el caso particular de Tamaulipas, la campaña negra desplegada por el PRI es de un ímpetu sorprendente. ¿Probará ser eficaz esta campaña negra contra el PAN en Tamaulipas? Tendremos que esperar los resultados de la elección para corroborarlo; pero por lo pronto conviene analizar motivaciones y probables consecuencias de tal campaña.

En Tamaulipas el PRI nunca ha perdido una elección para gobernador. A pesar de las graves acusaciones por parte de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) contra los exgobernadores Tomás Yarrington (1999-2005) y Eugenio Hernández (2005-2011) de colaboración con el Cártel del Golfo y de lavado de dinero, el actual gobernador Egidio Torres Cantú ganó las elecciones abrumadoramente en junio de 2010 con 61.6 por ciento de los votos, después de que su hermano Rodolfo fuera ejecutado seis días antes de que se celebraran los comicios.

En 2012 la PGR dio a conocer que Eduardo Costilla Sánchez, alias El Coss, líder del Cártel del Golfo, fue quien mandó matar a Rodolfo Torre Cantú por negarse a proteger operaciones de lavado de dinero ligadas con inversión de recursos provenientes del narcotráfico.

Durante el gobierno de Torre Cantú los principales indicadores de la economía y la seguridad de Tamaulipas experimentaron deterioro. Por lo que concierne a violencia del crimen organizado, la proyección para 2016 en la cifra de ejecuciones será mayor a la registrada durante los cuatro años anteriores. Otros delitos de alto impacto como la extorsión y el secuestro también han aumentado exponencialmente, según datos oficiales y encuestas.

En este contexto de mala gestión gubernamental, la figura del panista Francisco García Cabeza de Vaca empezó a crecer. Exdiputado federal, exalcalde de Reynosa y diputado local plurinominal, en 2012 Cabeza de Vaca se convirtió en senador de la República; y en enero de este año se convirtió en el candidato del PAN a la gubernatura. A lo largo de su carrera, Cabeza de Vaca ha sido señalado en diversos medios de tener vínculos con el crimen organizado, pero hasta hoy ninguna agencia oficial de México o Estados Unidos lo ha acusado formalmente.

Durante su paso por el Senado, por cierto, Cabeza de Vaca fue presidente de la Comisión de Defensa Nacional y secretario de la Comisión de Marina. Entre las tareas de la Comisión de Defensa están las de ratificar el nombramiento del procurador general de la República y de los jefes superiores del Ejército, la Armada y Fuerza Aérea.

La campaña negra contra Cabeza de Vaca inició casi simultáneamente a su ungimiento como candidato. El 3 de febrero la Policía Federal filtró información a los medios según la cual un operador del Cártel del Golfo, Héctor Crescencio de León Fonseca, El R3, había declarado que el candidato del PAN recibía dinero de esa organización criminal.

Durante abril se dieron a conocer una serie de sondeos que colocaban a Cabeza de Vaca a la cabeza de las preferencias electorales. Una de las encuestadoras más respetadas, Buendía y Laredo, dio a Cabeza de Vaca una ventaja de cinco por ciento sobre Baltazar Hinojosa, el candidato del PRI. Paralelamente, el candidato del PAN ha ido acumulando en las últimas semanas respaldos de candidatos, comités partidistas y organizaciones sociales del PRI, PRD, Morena, PT y Movimiento Ciudadano en los municipios de Hidalgo, Mainero, Villagrán, Miguel Alemán, Camargo, Díaz Ordaz, Matamoros, Ciudad Victoria, Burgos, San Fernando y Ciudad Mante.

El 7 de mayo, durante su gira por Tampico, el presidente del PRI, Manlio Fabio Beltrones, anunció la expulsión del PRI de sus candidatos a alcaldes a Hidalgo, Villagrán y Mainero, quienes habían decidido apoyar candidatura de Cabeza de Vaca. Beltrones los acusó de haber sido “amenazados, chantajeados o comprados por la delincuencia para apoyar al candidato del PAN”. Entre las pruebas que presentó el PRI para denunciar el supuesto apoyo del crimen organizado al candidato del PAN se encontró un fotomontaje, del que el PRI después tuvo que disculparse.

Actualmente el crimen organizado en Tamaulipas se encuentra altamente fragmentado, y hoy ninguna organización posee una presencia hegemónica en la entidad. De manera que no es posible que un cártel esté ahora actuando en bloque a favor de una fuerza política u otra. La influencia de las células mafiosas que hoy colonizan varias regiones de la entidad, y que hasta hace unos años formaban parte del Cártel del Golfo o de Los Zetas, es limitada y se ejerce únicamente a nivel municipal o regional.

De manera que, en el caso particular de Tamaulipas, el lance del PRI contra el candidato panista a la gubernatura está acompañado más de mucho, mucho ruido, y poca sustancia. El avance del PAN en las encuestas parece más bien tener como resortes una pésima reputación del priismo que ha gobernado a la entidad en las últimas dos décadas, una gestión del actual gobernador muy por debajo de las expectativas, una gran inconformidad de la población con los niveles actuales de inseguridad y violencia (87 por ciento de los tamaulipecos se sienten inseguros según la última encuesta del Inegi), y un candidato de oposición con credibilidad, arraigo y alta capacidad de operación político-electoral.

Twitter: @laloguerrero

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