Opinión

Suelos y seguridad alimentaria

 
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Campo

El contexto actual, desfavorable por donde se vea, es propicio para replantear múltiples políticas públicas. Llegó la hora de pensar hacia adentro, sin dejar de lado el comercio internacional, TLCAN, relaciones políticas con Estados Unidos, corrupción, seguridad, etcétera. Es buen momento para redefinir las políticas internas y ajustar lo que se ha hecho mal o no se ha hecho.

Retomando uno de los principios básicos del desarrollo económico, los suelos son el inicio de las cadenas agroalimentarias con efectos determinantes en la sustentabilidad ecológica y la seguridad alimentaria.

Como se señala en el documento “Suelos, Bases para su Manejo y Conservación” publicado por la Semarnat en 2015 con el apoyo de diversas organizaciones no gubernamentales como la Red Mexicana de Cuencas Hidrológicas, el World Wildlife Fund (WFF) y la Fundación Gonzalo Río Arronte, se trata de un recurso finito que se agota y “tiene una importancia crucial para la sociedad y el funcionamiento de los ecosistemas” ya que es un medio para el crecimiento de las plantas, regula el suministro de agua, sirve como un sistema de reciclaje natural y de almacenamiento de carbono, modifica la atmósfera y es el hábitat de los organismos vivos, incluido el ser humano, y es la base para el desarrollo urbano.

Según esa publicación, casi la mitad de la superficie de México tiene suelos afectados por algún tipo de degradación asociado al cambio de uso hacia la agricultura y el sector pecuario con sobrepastoreo (17.5 por ciento de la superficie total en cada caso), lo cual es natural en prácticamente todos los países con sistemas agropecuarios relevantes. La deforestación, un proceso no natural, es la tercera causa de degradación de los suelos con 7.4 por ciento de la superficie total. Más grave que la degradación es la erosión de los suelos; la hídrica, que implica pérdida de capacidad de infiltración y reducción de la fertilidad, afecta a 22.7 millones de hectáreas lo que es una superficie equivalente ¡a toda el área cultivable del país!, y la erosión eólica que afecta a zonas áridas y semiáridas incide en 9.5 por ciento del territorio nacional (18.1 millones hectáreas). De acuerdo con diversos estudios (Cotler, H., et. al, ¿Cuánto nos cuesta la erosión de los suelos?... en Investigaciones Ambientales 3-2, 2011), los costos de la erosión se ubican entre 38 y 54 dólares por hectárea, lo que a precios de hoy se compara con un pago de Procampo de casi 50 dólares por hectárea al año.

Es imprescindible establecer una política pública (Semarnat y Sagarpa hasta hoy fingen demencia y argumentan falta de recursos) que impulsen mayor calidad de los suelos —ya no digamos de su recuperación— lo que implicaría restituir las propiedades físicas, química y biológicas de los suelos, atenuar los contaminantes ambientales y patógenos, favorecer la salud de las plantas, animales y humanos, y ser el substrato básico de las plantas, como señala la publicación referida. Se publica la teoría, pero en la práctica se hace muy poco.

También se apuntan soluciones: realizar un manejo integral del binomio suelos-cuencas hidrológicas, estrategia que ha impulsado la Fundación Río Arronte desde hace muchos años; fomentar procesos participativos para la conservación de suelos, que es buena idea pero sin instrumentos ni incentivos para hacerlo; instrumentar sistemas de información sobre los suelos, en lo que el Inegi ha tenido grandes avances pero con una difusión limitada (se dispone de información sobre los tipos de suelo por textura, vegetación, vocación y tipo de propiedad); y desarrollar programas de educación y capacitación sobre conservación de suelos. Ninguna sorpresa: se requiere reorientar el presupuesto hacia bienes públicos como información, educación y capacitación.

Buena parte de estos temas, vinculados con el modelo agroalimentario de México y sus implicaciones sobre la seguridad alimentaria, se analizarán en el Foro EF Agro: El Foro para Entender el Sector Alimentario, organizado por EL FINANCIERO a fines de este mes.

Twitter: @ruizfunes

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